Personajes planos: son muy
buenos, son muy malos, son muy locos, son muy felices, son muy leales, son muy
necios. Muchos personajes, demasiados. Relatos inverosímiles: combinan
historicidad, inmortalidad, locura, violencia y amor. Historias aparentemente sin un
hilo conductor claro y para terminar de jugar con la mente: sin narrador o con
demasiados narradores.
