¿Cómo recomendarle a alguien que nunca ha visto anime, que vea anime? ¿Cómo convencerlo de la riqueza narrativa y visual que tienen estos "dibujos animados"? Me pongo a pensar cuál fue el momento en el que me hice fan del anime; ese momento en el que supe que ya no podría dejar de verlo, que iba a ser una otaku toda mi vida.
Tendría que volver muchos años atrás, durante la infancia consumía todo lo que la televisión abierta me ofrecía en cuanto a caricaturas. Fue ahí donde conocí a Los Caballeros del Zodiaco; de ahí vinieron otros como Sailor Moon, Las Guerreras Mágicas, Ranma 1/2, Dragon Ball, Supercampeones, etc. Yo era asidua a estos pero sin saber lo que era un anime en sí, los consumía junto con otras caricaturas norteamericanas, como si todo fuera parte de lo mismo.
Después con el cable -y ya a mis 18 años debo agregar- dedicaba largas horas a ver canales como Nickelodeon, pero en especial Cartoon Network (soy fanática de Cartoon Network, aún ahora, demándenme). Aquí descubrí la barra nocturna que este canal le dedicada a la animación japonesa, Toonami, donde me enganché con Inuyasha, además de animes como Saint Seiya (otra vez), Yu Yu Hakusho, Capitain Tsubasa, Zatch Bell, Mirmo Zibang y demás. También gracias a Cartoon Netwok conocí otras joyas como Ashita no Nadja, Love Hina y Gakko no kaidan (mejor conocida como Historias de fantasmas).
Fueron buenos tiempos.
Pero ver anime en la televisión requiere mucho esfuerzo, la barra de Toonami empezaba casi a la media noche, eso sin contar que de repente dejaban de trasmitir alguno y lo sustituían por otro, sin previo aviso, dejándonos morir en desesperación. No fui de los afortunados que tenían Animax, así que tuve que buscar nuevos medios para seguir viendo anime, y fue así que terminé en You Tube.
En You Tube vi Death Note, y puedo decir que fue la serie que me enganchó definitivamente, y sin vuelta a atrás, al mundo otaku. Y es que Death Note te atrapa y no te deja ir, ni si quiera te deja respirar entre un capítulo y otro; es tan hipnotizante, tan vertiginosa y arrebatadora que no puedes dejar de verla. La devoras. Una vez que la terminas, quieres ver más, por eso empecé mi búsqueda de nuevos animes y nuevas páginas para verlos, me di cuenta que el internet lo tenía todo si uno sabía buscar. Encontré títulos muy buenos con historias que exprimían el corazón, era todo un nuevo mundo y yo lo descubría con cada capítulo, con cada personaje, con cada diálogo.
Luego vino la difícil etapa postuniversitaria, cuando uno no sabe qué hacer con su vida y pues decide mejor no hacer nada, al menos por un tiempo. Sabía que tenía que conseguir un trabajo y ser un adulto funcional de la sociedad, pero simplemente no tenía ganas. Y fue ahí que Naruto llegó a mi vida, me gustó tanto que me abracé a él, y no lo solté hasta que lo terminé -al menos hasta el capítulo en que iba- aún ahora no la suelto, pues después de más de 500 capítulos el anime sigue, y seguirá. Ver anime requiere mucha voluntad.
Le tengo un gran cariño a Naruto, llegó en un momento en que lo necesitaba, encontré una gran belleza en sus personajes y en sus historias (y en las peleas ninjas, claro); además, me unió de una manera tan íntima y bonita con María (senpai, desde entonces): Naruto nos salvó de la depresión de salir de la universidad, nos gusta decir entre bromas. Pero sí, Naruto nos salvó.
¿Cómo recomendarle a alguien que nunca ha visto anime, que vea anime?
Creo que hay un anime para cada persona, seguramente se toparán con una historia que les haga explotar la cabeza (no literalmente) y en la que encuentren ese sentimiento que no habían encontrado en otro lado. Pasa, se los puedo asegurar. Pero entre la gran cantidad de géneros que hay es fácil perderse, además de que los gustos de cada persona, como es obvio, varían mucho. Qué difícil se me hace recomendar un anime, es algo tan personal, tan circunstancial. Pero a pesar de eso, hay animes que siempre serán buenos, pues sus tramas y sus personajes están tan bien estructurados que te hacen querer seguir viéndolo hasta el final; prueba de ello es Death Note (todos los que empiezan a verla la terminan, aunque luego despotriquen contra ella), Cowboy Bebop también es un buen primer acercamiento, así como Fullmetal Alchemist (el Brotherhood, por favor) y Monster (todos tienen que ver Monster).
Pero lejos de todo esto, yo siempre les digo que hay animes que tienen historias que no le piden nada a las series gringas que tanto nos gustan. Además el formato de la animación, el arte que existe en cada toma, en cada gesto, es algo que todos merecemos ver, por el mero placer de la contemplación.
Y pues sí, a veces el anime también te salva.












