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lunes, 9 de septiembre de 2013

COSAS QUE APRENDO DEL ANIME o UN PROYECTO DE TRANSFORMACIÓN PERSONAL, MORIR SIENDO OTRO


Si el cuerpo y la mente no se han entrenado lo suficiente, la capacidad de razonar la información que perciben los sentidos se empobrece; ni siquiera se puede concebir su alcance y potencial para el crecimiento personal. Olfato, oído, tacto, gusto y vista, cada uno de nuestros sentidos establece una relación muy particular con nuestro pensamiento, con la voz que gobierna nuestro mundo interior. Si dicha relación es fuerte y se le hace consciente, nuestros sentidos pueden mejorar, evolucionar a lo largo de una misma vida; de suceder lo contrario, se irán marchitando hasta la muerte.

Olfato: si un aroma guarda un recuerdo especial en nuestra memoria será mucho más fácil de identificar y rastrear. Por ejemplo, el árbol huele de noche; su aroma es inconfundible, quien lo conoce lo percibe como algo sólido -además de ser capaz de localizarlo aún en la oscuridad-. Los aromas guardan información que les es propia. Los aromas guardan recuerdos y estimulan la memoria; contienen un sinnúmero de asociaciones únicas, personales. El olor también funciona como una convención social de lo limpio, lo agradable, lo podrido o repugnante.

El oído es un sentido muy selectivo. Uno puede ignorar los sonidos, peor aún, su sentido o significado. Es increíble como todos hemos estado en la siguiente situación: en un restaurante, nos atrapa la conversación que ocurre en la mesa de a lado, a pesar de la distancia, si el murmullo de las voces vecinas engancha nuestra atención, comprenderemos mejor lo dicho allá que lo pronunciado en nuestra propia mesa. El oído se puede direccionar por medio del pensamiento. Nuestra atención en el sonido afina nuestra capacidad para escuchar.

El tacto. Yo doy masajes. Lo hago por la experiencia que registra la memoria táctil. Solo cuando se atiende con conocimiento el sentir del cuerpo se puede hacer algo por sanarle y fortalecerle; por equilibrar los flujos de energía que le dan habilidad. Cuando recibo un masaje y alguien toca mis pies (circunstancia a la que pocas veces nos exponemos pues, pocas veces recibimos masaje en los pies -y si lo hacemos no es de forma profesional-) mantengo los ojos cerrados, así puedo ver las luces que se encienden en mi cerebro. Es como si se tratase de un encefalograma: veo el calor, la movilidad, el dolor, la flexibilidad en cada pie y comparo: ¿cómo fue en el derecho, cómo en el izquierdo? Los días posteriores trato de restablecer la simetría en los hemisferios cerebrales por medio de ejercicios con el cuerpo. ¡Porque las dos mitades del cerebro son complementarias, ninguna debe entorpecer a la otra, al contrario! Normalmente, diferentes habilidades o funciones se hallan distribuidas predominantemente en alguno de los dos hemisferios pero, se dice que cuando somos pequeños, no está determinado de qué lado estarán. El habla, por ejemplo, en la mayoría de la población se localiza en el hemisferio cerebral izquierdo pero, de haber alguna lesión (o algún otro condicionante) puede reubicarse del lado derecho.

El gusto, hay algo que siempre me gusta compartir respecto al sentido del gusto. Se dice que la comida hindú se caracteriza por una combinación muy bien equilibrada de los diferentes sabores (dulce, salado, ácido, amargo y picante). Es importante consumirlos todos en una misma comida para que la zona que cada uno de ellos estimula en el cerebro no se quede apagada. Hay que llevar luz a la mente de una forma u otra.

Finalmente, la vista. Ver está estrechamente relacionado con pensar. La vista trabaja en mancuerna con el cerebro. Lo que se ve se puede interpretar. Lo que se ve es información para nuestro cerebro. Además, la vista es uno de los sentidos de mayor alcance; si uno sabe ver, muy pronto podrá deducir qué está pasando, de qué van las cosas que presenciamos en el mundo. Saber leer a la gente, su forma de mirar (o más simple, de vestir) es algo que se puede entrenar, enriquecer con los datos de nuestro archivo mental. Cuando Sherlock Holmes juzga a un desconocido a primera vista, su capacidad de observación parece magia pero, sucede que Holmes no solo observa, sino que tiene un sentido de deducción muy agudo; sabe trabajar la información que le ofrecen sus ojos en conjunto con su bagaje de sabiduría personal.

Estos son algunos de los ejemplos más sencillos del trabajo colaborativo entre la mente y los sentidos. Si uno entrena la mente, idealmente, debería de entrenar el cuerpo. Y viceversa. El mundo exterior -el mundo de los sentidos- se complementa del mundo interior -el de la mente, el del yo, el de la experiencia-.

Un universo nació con nosotros. Un universo morirá con nosotros. Todo aquello de lo que somos capaces conforma la historia de nuestra cosmogonía personal.

Si no contamos con el privilegio de conocer un maestro (un guía respetable), sólo nos tenemos a nosotros mismos. Lamentablemente, al desarrollo personal lo dirige la experiencia y, si las circunstancias que rodearon nuestro nacimiento no fueron las más propicias, ese desarrollo se puede ver coartado e incluso suprimido. Lo que debiera ser bueno, resulta algo malo. Aunque siendo más precisa tal vez deba decir: lo que debiera ser amigable, resulta ser áspero. Pero vaya, ¡hay otros caminos!

Por eso mis animes favoritos son aquellos en los que hay guerra. Porque la guerra es hostil y la habilidad de los enemigos amerita que o uno crezca o que pierda la vida frente a los más fuertes. El enemigo es el mejor maestro, superarle obliga -sin reservas- a ser mejor. Un guerrero digno (un contendiente, un competidor, una persona cualquiera) es aquel que domina su cuerpo y su mente bajo situaciones de absoluta tensión; que es capaz de utilizar todos sus sentidos a su favor.

Encontré un anime de guerra en el que puedo deducir un proyecto de desarrollo personal fantástico; acompañar al protagonista en su lucha y verle superarse así mismo obliga al espectador a plantearse qué haría de encontrarse en la misma situación. Por eso me gusta, es como un tutorial hacia el desarrollo y la superación personal (este tipo de narrativas abundan en Japón).

El anime en cuestión se llama Shingeki no Kyojin. Es una historia de gigantes que devoran humanos (las últimas personas en el planeta se encuentran atrincheradas en ciudades de muros altísimos que contienen a los gigantes pero que, a su vez, condenan a la humanidad al encierro y al peor escenario para la guerra). Al enterarme que este anime era de gigantes me desanimé un poco, pensé que era una idea algo simplona. Después lo entendí: ¿hace cuánto que no se cuenta una historia de gigantes, esos seres primitivos de tan peligrosos y tan grandes? (La última que yo escuché se escribió hace siglos…) Lo interesante, entonces, es que enfrentarse a algo tan brutalmente grande obliga al ser humano a superarse a sí mismo, a crecer (aunque sea en un sentido metafórico). Shingeki no Kyojin promete una narrativa tipo tutorial sobre la épica de superarse a uno mismo. De morir sabiéndose otro diferente al que se era.

Este anime todavía está en transmisión, es decir, nos está pasando a todos ahora mismo. Voy en el capítulo 7. Acompáñame.

P.D. Desde el 2011, Shingeki no Kyojin está en el top 10 de los mangas más vendidos en Japón. Es una locura si piensas que está hombro con hombro con los mangas que llevan años en el mercado y tienen millones de fans en todo el mundo. Es un fenómeno.

Ah, por cierto, si lo ves, pon atención al cielo. ¡Qué dibujo más bello! Puras nubes como las soñadas. Un anhelo.

Y a los problemas sociales. 







domingo, 18 de agosto de 2013

HENTAI


En el japonés actual, la palabra hentai sirve para nombrar a una persona, una acción o un estado que es perverso. Además, el término tiene una fuerte connotación sexual. Tan sólo imagina las posibilidades. En español, lo perverso es tan vasto. Hay tantas cosas que pueden ser perversas. Y en Japón son tan únicos y están tan lejos. Yo, por lo menos, no puedo dar crédito a mi capacidad de comprensión ante el vocablo hentai. Dudo gravemente del producto que obtengo al multiplicar lo que considero perverso con lo que sé de Japón (una ecuación muy intuitiva, de la que ni siquiera puedo estar segura si es la correcta para obtener lo que pretendo saber). Cuando se trata de Japón, todo me parece una suposición. Un claro desconocido.

Pero vaya, no hay que extraviarse. Como decía hace un momento, la palabra hentai tiene una connotación sexual muy viva, sí, pero su campo semántico es más complejo aún. Por ejemplo, algunas veces la palabra hentai se utiliza como antónimo para “normal”.

Hentai también sirve para denominar un género exclusivo de la animación y el manga. Su contenido es sexual. Perverso. A veces raro, o hasta inverosímil. Esto es lo que en Occidente sabemos de la palabra hentai. Para nosotros el hentai es pornografía. Pornografía en general. Sin embargo, en japonés, si bien el término señala material de contenido sexual, solo define a aquel que es anormal, “retorcido”. No se trata de una categoría general, que quede claro; se trata, explícitamente, de encuentros sexuales inusitados, con cuerpos grotescos, con monstruos y bestias, ¿robots? (¿alguien del público dijo robots?), hasta infantes. En japonés, el anime y el manga hentai son una subdivisión de una categoría “erótica” mayor; mientras que en inglés y en español, hentai significa el género erótico como un todo. Es curioso.

Un otaku conocedor presume acerca de este tipo de conocimiento interior, no revelado, del bello Japón.

En resumen, la palabra hentai se ha convertido en un préstamo lingüístico. Tiene su propio significado y matiz que difieren del japonés. Fuera de Japón funciona diferente.

Más atención, por favor. Ahora vamos a hablar de qué significó hentai en Japón durante la era Meiji (明治時代, meiji-jidai, 23 de octubre de 1868 - 30 de julio de 1912). Desde entonces, esta palabra ha tenido un desarrollo paralelo en los campos de la ciencia y de la psicología. A mediados de Meiji -en pleno desarrollo de la ciencia psicológica-, hentai se usó para referir desórdenes o desequilibrios psíquicos, además de ciertas habilidades paranormales como la telepatía y la hipnosis. Su uso respondía a ese matiz de la palabra que indica algo fuera de lo normal. En ese momento la palabra sólo era conocida por especialistas médicos. En la segunda década del siglo XX su uso se popularizó a través de ciertas publicaciones y revistas. Decir hentai no guardaba ninguna connotación sexual.

El sentido sexual que en la actualidad se atribuye a la palabra no viene de su conexión con hentai shinri, la “psicología anormal”, sino de su yuxtaposición con otro término relacionado, hentai seiyoku, los “deseos sexuales anormales”. Esta connotación erótica se popularizó cuando las personas tuvieron acceso a novelas y cuentos con ficciones sexuales y extrañas a la vez.


Makoto Aida, artista japonés contemporáneo


Continuará… つづく…


Dato: al teclear hentai en Google se obtienen 186 millones de resultados.

Plus: las definiciones desiguales de hentai que hay en la Wikipedia.

En inglés:

En español:

lunes, 1 de abril de 2013

SHIGURUI

Bushidô wa shinigurui hi nari.
Hitori no satsugai wo Sûjû-nin shite shikanuru mono.

The way of the samurai is in desperateness.
Ten men or more cannot kill such a man.


Japón es un país forjado en la guerra. Por muchos siglos, poderosos clanes familiares se enfrentaron unos con otros en busca de la supremacía oficial sin poder consolidar la autoridad y los recursos necesarios para controlar a toda la nación.

La batalla decisiva para la historia de Japón, Sekigahara no tatakai (la batalla de Sekigahara), ocurrió el 21 de octubre del año 1600. En ella se enfrentaron las dos facciones principales del país: por un lado, estaban aquellos que defendían el ascenso de Toyotomi Hideyori -hijo de uno de los grandes unificadores de Japón, Toyotomi Hideyoshi-. Por el otro, estaba la facción de los que apoyaban a Tokugawa Ieyasu, uno de los señores feudales más sobresalientes del país.

La victoria favoreció a Tokugawa Ieyasu, quien obtuvo el título de shôgun, máxima autoridad política y militar durante esa época. De esta manera, con él comienza el periodo Tokugawa (1603-1867), característico por haber librado al país de las guerras intestinas, además de los conflictos internacionales, por más de 200 años. Más allá de haber sido un régimen autoritario e impositivo, Japón experimentó un significativo desarrollo social, económico y cultural durante este periodo.


He hecho esta breve introducción, para poder ofrecer un contexto adecuado para Tokugawa Tadanaga, el hombre y el personaje. En el marco de la historia japonesa, Tokugawa Tadanaga es nieto de Ieyasu (el primer shôgun Tokugawa), hijo de Hideata (el segundo) y hermano menor de Iemitsu (el tercero). Se cree que bajo su título nobiliario de señor feudal y miembro de la casa reinante llegó a cometer asesinato y otros actos de violencia. Así pues, Tadanaga existió. Fue un ser de carne y hueso.

Ahora vamos a hablar de Tadanaga como personaje, inserto en Shigurui (el anime del que voy a hablarles hoy).

Corre el año de 1630, Suruga, provincia de Japón. El enloquecido y cruel príncipe Tadanaga ha decido celebrar un torneo de artes marciales en el que participaran los hombres más fuertes, mejor entrenados y talentosos del país. 

(Un torneo de artes marciales siempre es un gran pretexto para el anime. Los japoneses son expertos en estirar los hilos de tensión de cualquier competencia. Son la cultura del trabajo disciplinado y el honor; además, su devoción hacia el esfuerzo personal resulta en un espectáculo que cualquiera desea presenciar: una lucha significativa, llena de sentido y compromiso. Un esfuerzo que no es vacío.)

De nuevo, la realidad y la ficción se entremezclan. La idea del torneo en Shigurui surge, supuestamente, de un manuscrito real titulado “Diario privado del Señor de Suruga”, que hace alusión a un torneo llevado a cabo en el Castillo de Suruga. En él se inscriben los siguientes hechos:

“Número total de contendientes: 22 divididos en 11 grupos. 8 fueron asesinados en batalla. Al mismo tiempo, 6 murieron por la mano de otros. 2 fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento. 6 sobrevivieron, 2 de ellos con heridas terribles.”

En concordancia con el contenido y la historia de dicho manuscrito, Shigurui funciona a manera de crónica: la muerte ha sido anunciada, ahora sólo falta revelar el trasfondo.

El primer capítulo muestra a dos contendientes en combate, Gennosuke Fujiki y Seigen Irako. A primera vista ya se percibe la gravedad y la fiereza, el odio y las horas de entrenamiento que invaden el espacio interpuesto entre ambos. Pero, ¿cuál es la conexión, el destino que confronta a estos samuráis? ¿Qué los motivó a inscribirse en un torneo con armas de verdad? ¡Con katanas! La respuesta se encuentra en los capítulos subsiguientes.

Estamos frente a un anime que se sumerge a profundidad en el mundo samurái y los principios del bushido. Un anime que muestra la belleza y el horror de la época feudal en Japón, ese momento histórico admirable e idílico pero pocas veces comprendido.

A pesar de ser una persona sensible, no muy dada a este tipo de género (de violencia extrema y sangre a borbotones), me atrevo a recomendar Shigurui. Creo comprender que para retratar a este tipo de samurái, la violencia era indispensable, inherente, necesaria. Es un anime aterrador, tremendamente bien logrado.

 
P.D. Sin embargo, insisto y advierto, no es apto para toda audiencia ni para todo momento. En principio, se le distribuye como material para mayores de 18 años.

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