lunes, 20 de enero de 2014

Estrenos de temporada: Nisekoi


Este año me propuse ver más anime. A veces con la vida de adulto aburrido dejamos de lado las cosas que amamos; pero este año no, este año me pondré al corriente con todos los animes que dejé empezados por alguna u otra razón. Terminaré los capítulos que me faltan de Naruto, Hunter X Hunter, Bleach, etc. Me lo debo, se los debo.

Pero también quiero ver animes nuevos, no tan largos y demandantes como los que cité (o quizá sí, uno nunca sabe), porque esos ya me exigen mucho de mi tiempo, y se los daré. Es por eso que me voy a ir por historias más cortitas, animes de fantasía, romance, terror, no importa; quiero ver anime, quiero enamorarme de más personajes.

En enero hay nuevos estrenos, hay muchos que, al leer las reseñas, se me antojan: Tonari no Seki-Kun, Noragami, Wake up Girls!. En serio, esta temporada hay grandes historias para todos los gustos, chéquenlos en sus páginas de confianza.

Yo por mi parte empecé con Nisekoi (2014), un anime basado en el manga de Naoshi Komi, y me llevé una agradable sorpresa. Este cuenta la historia de Ichijo, un estudiante destacado que aspira a entrar a la universidad de prestigio y a tener un trabajo respetable y común; en el pasado hizo una promesa con una niña que le regaló un collar en forma de candado, de volverse a encontrar un día para abrir juntos el collar y ver lo que guarda dentro, y sería en ese momento en que podrían casarse.

En la actualidad, Ichijo sospecha que esa niña es Onodera, una chica de su salón de la cual se siente atraído, pero por distintas circunstancias no ha podido acercarse y preguntarle sobre el collar. Es entonces que aparece Kirisaki, una estudiante de intercambio, mitad estadounidense y mitad japonesa, que es transferida al salón de Ichijo. Kirisaki e Ichijo de inmediato empiezan a tener roces al grado de prometer que no se volverán a hablar, pero no contaban con que sus familias tienen otros planes para ellos.

Y es que lo que parece ser una simple comedia romántica que girará en torno a un triángulo amoroso compuesto por Ichijo, Onedera y Kirisaki, en realidad es algo más complicado y divertido. Resulta que Ichijo es hijo del jefe de los yakuzas, y Kirisaki a su vez es hija del jefe de una banda de mafiosos. Tanto los yakuzas como los mafiosos son rivales y se encuentran al borde de una guerra sangrienta; por lo que los jefes de ambos lados deciden hacer pasar a sus hijos por novios para calmar la situación y tener paz. Con lo que no contaban es que Ichijo y Kirisaki se odian, y les será muy difícil mantener esa mentira a los ojos siempre vigilantes de los demás miembros.

Nisekoi promete ser una historia muy romántica, pero más que eso es una gran comedia. En los poco más de 20 minutos que dura cada episodio no dejan de soltar chistes y situaciones graciosas. A manera de una comedia de enredos, los protagonistas no dejan de meterse en problemas con tal de aparentar un amor que evidentemente no sienten. Tanto los yakuzas como los mafiosos son personajes graciosísimos, uno no deja de soltar carcajadas cuando aparecen en escena; son tan violentos pero a la vez tan entrañables que vienen a aderezar perfectamente el tono cómico de la historia.

La narración es ágil y no da lugar a que uno pierda el hilo de la historia; valiéndose en ocasiones de varios recursos (como el de presentar a los personajes dentro de viñetas de cómics), hace que sea una comedia ligera y fácil de seguir. Y ni qué decir de la animación y la musicalización, todo encaja perfectamente para crear un anime que promete ser entrañable.



Nisekoi lleva apenas dos capítulos al aire, los suficientes engancharnos a la historia. Ya quiero ver lo que pasa con estos tres personajes; quiero ver en qué acaban todos estos enredos que involucran amor, yakuzas, mafiosos, espadas, peleas y adolescentes enamorados.

lunes, 13 de enero de 2014

Una buena madre


Los niños-lobo: Ame y Yuki (おおかみこどもの雨と雪 – Ookami kodomo no Ame to Yuki), trata de la vida de Hana, una mujer que, cuando era estudiante universitaria, conoció y se enamoró de un hombre que luego le confesaría que era un hombre-lobo. Sin que a ella le importara mucho, pues tanto lo amaba, se casaron y tuvieron dos hijos: una niña llamada Yuki, porque nació un día nevado, y un niño que nombraron Ame, porque nació un día lluvioso. Juntos, trataron de llevar una vida normal, en un pequeño departamento de la ciudad, prometiéndose que criarían a los niños para que, al crecer, pudieran decidir por sí mismos lo que quisieran hacer de sus vidas. Sin embargo, la muerte inesperada del hombre-lobo obligó a Hana a buscar un hogar lejano, donde cumplir esa promesa.

Sin necesidad de pensarlo mucho, ya podremos imaginarnos cuáles son las dificultades que Hana enfrenta durante los poco más de diez años que abarca la historia. ¿Qué hacer si los niños enferman? ¿Podrán ir a la escuela, tener amigos? ¿Cómo solventar los gastos, si no puede dejarlos al cuidado de nadie más? Con amor, creatividad y un poco de angustia, Hana va encontrando, una a una, las respuestas a sus interrogantes al tiempo que los pequeños Yuki y Ame van creciendo y descubriendo quiénes son.

El valor de esta historia está en la representación del amor maternal. Hana es la madre que cualquiera querría tener: amorosa, sensible, receptiva, paciente, prudente, firme, leal. Su presencia en la película, sin embargo, puede parecer sutil ante la explosiva vitalidad de los niños-lobo, especialmente Yuki, que un segundo están corriendo sobre dos pies y luego en cuatro patas, aullando y destruyendo cosas a su paso. Hana no es la madre heroica, que tiene que sacrificar su vida para afrontar la adversidad cotidiana de ser una madre viuda, oculta en las montañas con un secreto peligroso. Mejor, Hana es todo eso, pero lo más importante es otra cosa: es buena madre. Una que, sin darse cuenta, porque su amor es natural, deja en sus hijos una semilla benigna y saludable, que los acompañará en el futuro, que les guiará para saber cuándo y en quién pueden confiar y, sobre todo, cómo amar.

La historia de una madre es, también, la de sus hijos. Yuki y Ame, son, en esencia, tan parecidos como sus nombres (significan nieve y lluvia, respectivamente), pero diferentes en su naturaleza individual y en las experiencias que les sirven para reconocer el mundo al que pertenecen. Recuerdan poco de la vida en la ciudad, de su padre no tienen más que una fotografía; pero están profundamente conectados con su nuevo hogar en las montañas, al que se acoplan como si de su hábitat natural se tratara. Lo que son y lo que llegan a ser, son unas de las cosas más bellas que componen esta historia.

Ver esta película es asomarse a la vida cotidiana de esta singular familia, reír con sus ocurrencias, conmoverse con su cariño y anhelar, quizá con nostalgia, el amor de quien nos crió, quien supo escucharnos en silencio, nos ofreció sus brazos cuando estuvimos asustados o nos preparó una bebida caliente para hacernos sentir que estábamos en casa.

Los niños-lobo: Ame y Yuki se estrenó en junio de 2012 y fue dirigida por Mamoru Hosoda, quien es reconocido por la célebre La chica que saltaba en el tiempo ( 時をかける少女 – Toki wo kakeru shoujo).

lunes, 16 de diciembre de 2013

El Poder más Grande del Mundo

Nen es un concepto clave en el universo de Hunter x Hunter. Es energía vital que mana de cada ser viviente. Todo mundo lo tiene, pero sólo algunos serán capaces de desarrollarlo. Se ve como un aura que rodea al cuerpo, fluyendo grácilmente, en tranquildad; o bien, emitiéndose con fuerza hacia el exterior, cubriéndolo todo. Llenándolo de la intención de quien lo emite. Como ya dije en otra ocasión, es una idea muy semejante al ki de Dragon Ball y al cosmos de Saint Seiya. Sin embargo, lo que lo hace diferente a aquellos es su complejidad.


Sabemos de la existencia de Nen a partir de la etapa en Heavens Arena. Ahí, Gon y Killua buscaron enfrentar oponentes cada vez más fuertes que sirvieran a ellos mismos como entrenamiento. Wing, su primer maestro, explicó a los muchachos los Principios Fundamentales y llevó a cabo la iniciación. Los cuatro Principios son: Ten (Envolver), Zetsu (Suprimir), Ren (Aumentar) y Hatsu (Liberar). Todos, de alguna manera, tienen que ver con el control de la propia aura, el manejo intencional de ésta.


En la etapa de Greed Island, Gon y Killua siguieron un entrenamiento especial con Biscuit Krueger, quien les enseñó hasta qué punto era posible controlar los cuatro Principios, así como la necesidad de diseñar sus habilidades con base en su tipo de Nen. Esta es una de las complejidades a las que me refería. El tipo de Nen que cada uno puede desarrollar está relacionado cercanamente con su personalidad individual. Es difícil decir qué viene primero. Los tipos son: Potenciador, Transmutador, Conjurador, Emisor, Manipulador y Especialista, y se describen a la manera de los eneagramas. El Potenciador, por ejemplo, es simple y directo; en tanto que el Transmutador es voluble, impredecible. Gon y Killua pertenecen, respectivamente, a esas categorías.

La serie, actualmente, está llegando al clímax de la etapa de las Hormigas Quimera. No quiero estropear (mucho) la sorpresa a quien tiene intenciones de entrarle a esta serie, pero, en este momento, el dominio de la propia habilidad es fundamental ya no sólo para triunfar en una batalla, sino incluso para sobrevivir a una derrota. El inmenso poder de las Hormigas Quimera lleva al límite a los más experimentados: es capaz de quebrar sus fuerzas, físicas y emocionales. Y he aquí la importancia que tiene una forma muy distinta de manifestación de Nen: la espiritual.

Para hablar de ella, sin embargo, hay que prestar alguna atención al Rey de las Hormigas. Él es el principal antagonista de esta etapa y su poder sobrepasa al de todos sus súbditos. Se sabe superior a todos y sólo queda demostrarlo mediante la exhibición de su fuerza e inteligencia. Según su lógica, el gobierno corresponde a aquel que esté por encima de los demás; de tal manera que todos los líderes del mundo no hacen sino usurpar su lugar. Piensa en hacerles la guerra así que, mientras los preparativos se realizan, decide aprender el arte de combatir en los juegos de mesa. Ajedrez, Go, Shôgi; ninguno esconde sus secretos mucho tiempo. Una vez que ha vencido, El Rey ejecuta a los campeones, que de nada más le sirven.

Quedándole un solo juego que dominar, el Rey conoce a la inverosímil campeona de Gungi: Komugi. Una niña desaliñada, ciega, fea, con la nariz siempre sucia. No puede hablar correctamente y hasta olvida respirar por sí misma si se concentra en seguir la orden de guardar silencio. Una criatura sin dignidad, según diría el Rey. Lo único que Komugi sabe hacer es jugar al Gungi. Como hija de una familia numerosa y pobre, su vida sólo tiene sentido en el juego. De otra manera, según ella misma dice, sólo sería una carga para los demás. Un peso muerto.

Sin embargo, nunca ha sido derrotada. Se dice que, cuando es vencido, un Maestro de Gungi se convierte en una persona ordinaria; y ella sabe muy bien que cuando eso le ocurra, ya nada podrá justificar su existencia. Por eso tiene tomada una decisión: en el momento en que pierda un juego, se quitará la vida. Quizá es por ese compromiso que su Nen parece despertar conforme continúa jugando con el Rey; que no importa cuánto mejore él, nunca podrá ganar.

Si buscan a qué tipo de Nen corresponde el de Komugi, la encontrarán como Especialista. Es la categoría que conjunta a las habilidades raras, que no caben en ninguna otra. Los Especialistas suelen ser individualistas y carismáticos; nacidos o criados en condiciones difíciles, de profundo abandono. Son como flores que crecen en el desierto. Es su devoción a una sola cosa, a una única causa, lo que los hace especiales.


Creo, sin embargo, que Komugi es más que eso. Hay una escena en que el Rey, tratando de romper el ritmo de su oponente, le ofrece hacer una apuesta: si ella gana, él le concederá cualquier cosa que desee, pero si pierde, ella le ofrecerá un brazo. Ahí es donde conocemos hasta dónde Komugi está resuelta a jugarse la vida en el Gungi, pero hay algo aún más sorprendente: el Rey, enfadado por descubrir su propia falta de resolución así como lo vulgar de su estrategia se arranca el brazo a sí mismo, a modo de disculpa. Komugi se niega a seguir jugando si él no permite que lo curen de manera que el Rey, contrario a su intención, permite que se le intervenga.

Creo que esta escena es importante porque, a partir de aquí, todo lo que sucede a continuación no hace sino demostrar la enorme influencia que ella tiene, sin buscarlo ni saberlo, sobre el Rey y su séquito. Me atrevería a asegurar que el Rey está descubriendo en ella un poder diferente. Lo cito: 

Después de conocer a Komugi, aprendí que la fuerza se manifiesta de diferentes maneras. Por ejemplo, durante nuestro viaje hasta aquí, maté a un niño. Quizá ese niño tenía el potencial para superarme en algún campo específico, pero yo extinguí ese potencial. Lo destruí sin tener ninguna razón para hacerlo. ¡Porque yo soy el Rey! ¡Tomé una vida sin razón alguna! ¡Qué gran poder debo poseer! ¡Aparezco sin previo aviso y destruyo vidas sólo porque su fuerza es inferior a la mía! ¡Aplastar! ¡Destruir! ¡Ése es mi poder! ¡Esa fuerza es el poder más grande de este mundo!

Pero el discurso del Rey carece de lógica. Por un lado, reconoce que hay poderes diferentes y, por el otro, se afirma como una fuerza que, cuando no puede superar a otro de cierta manera, necesita destruirlo. Días antes, esto pudo tener sentido para él, pero ya no más. El Nen de Komugi, su fuerza vital, es más que mejorar en el Gungi; es una forma de amor, una manera de comprender la vida y la muerte que lo intriga, que está más allá del deseo y el miedo. Porque sí, hay diferentes formas en que la fuerza se manifiesta, pero para poder apreciarlas, hace falta la sensibilidad de un artista. Y he ahí la última evolución de una especie corrupta de origen, como las Hormigas Quimera: la humanización.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Un viaje a través de Tokio


Después de haber visto las tres obras maestras de Satoshi Kon (Perfect Blue, Millennium Actress y Paprika), sólo había un largometraje que me faltaba ver de este director: Tokyo Godfathers.  La sorpresa fue tan grata que tengo que escribir al respecto.

Kon nos tiene acostumbrados a historias con personajes complejos que sirven como principal soporte de toda la trama. Desde una artista juvenil paranoica, pasando por una reconocida actriz obsesionada con un amor, hasta una detective de los sueños. Todos estos personajes son llevados con maestría por historias que viajan a través de una línea muy sutil entre la realidad-paranoia, la realidad-recuerdo, y  la realidad-sueño.

Pero entonces está el caso de Tokyo Godfathers (2003) donde, rompiendo un poco con su tradición, Kon nos regala un viaje por Tokio, esa gran ciudad cubierta de nieve. Los encargados de guiarnos en este viaje son tres vagabundos entrañables: el alcohólico Gin, el travesti Hana y la adolescente fugitiva Miyuki.



Estos tres peculiares personajes descubren a un bebé en la víspera de Navidad, mientras hurgaban basura; además de una nota, la niña trae consigo una bolsa con pistas sobre los padres. Después de debatir entre quedarse con la niña o entregarla deciden que lo mejor es buscar a sus padres; para eso emprenderán un viaje por los recovecos de Tokio siguiendo las pistas y reuniendo el rompecabezas sobre la identidad de los padres.

Lo interesante de esta travesía es que supone un viaje introspectivo para cada uno de los personajes, donde tendrán que enfrentarse con recuerdos dolorosos de su pasado y la carga de todas sus malas decisiones. Durante su viaje los vamos conociendo poco a poco, con esos pequeños destellos que dejan entrever de su vida pasada.

Y es que al final de cuentas Gin, Hana y Miyuki son huérfanos emocionales, que más allá de que tengan una familia o no, han decidido romper los lazos afectivos con las personas de su pasado. Son tres personas solitarias que coinciden en un punto, dentro de esa urbe fría e impersonal como lo es Tokio. Se encuentran y se reconocen en sus soledades autoimpuestas; y en esa huida de su pasado doloroso, deciden acompañarse.



El bebé que aparece milagrosamente entre escombros y basura (con alusiones a la idea cristiana del nacimiento de Jesús) se convierte en el pretexto para que estos tres personajes se replanteen su vida y se enfrenten al pasado del que se encuentran huyendo, todo esto para resarcir sus errores y reencontrar el amor que alguna vez dejaron ir. En el camino se darán cuenta de que la tarea de regresar a la niña con sus padres los hará a su vez encontrar su propio camino a casa.

Y aunque todo esto pudiera parecer muy dramático, la realidad es que este es sin duda el trabajo más divertido y cómico del autor, lo cual no le impide profundizar sobre temas tan propios de la conducta humana, como la soledad, el amor, la esperanza, etc. No sólo nos regala una película cómica con algunos tintes dramáticos, sino que a su vez se convierte en un perfecto cuento navideño a la altura de cualquier otro.

Satoshi Kon nos ha demostrado que sabe contar historias; pero más que contarlas, nos toma de la mano y nos lleva por un vertiginoso viaje a través de sus personajes. Más que espectadores somos cómplices; con él nunca sabemos a dónde nos llevarán estos recorridos estrepitosos, pero nos dejamos llevar porque estamos seguros que siempre será memorable.

domingo, 10 de noviembre de 2013

The Tatami Galaxy (四畳半神話大系, Yojōhan Shinwa Taikei)



El mínimo interés por Japón pronto revelará qué es un tatami. De una u otra forma. Así de importante es.

Una estera de tatami está hecha del material más adecuado para el clima en Japón: paja de arroz tejida y cubierta con juncos. Son tapetes, cubren el piso de las casa japonesas. Pero eso no es todo. El tatami siempre presenta el mismo tamaño y la misma forma, de hecho, proporciona la unidad de la que derivan el resto de medidas y proporciones de la arquitectura japonesa tradicional.

En clase de japonés, los alumnos practican diálogos en los que se viaja a Japón. Así lo estipulan los libros de texto, tal vez porque para hablar japonés hay que conocer Japón. Japón solo existe en Japón, y solo ahí se habla japonés. En dichos diálogos de viajero uno de los objetivos es aprender a preguntar por la renta de habitaciones y, para conocer su tamaño y calcular su costo hay que saber qué es tatami, cuánto mide tatami. El tamaño de una habitación viene dado por el número de tatamis que podría contener. El cuarto del té con frecuencia mide 4,5 tatamis; la habitación que un estudiante puede rentar, también. Incluso las casas modernas suelen tener al menos un cuarto con tatami para llevar a cabo ceremonias, agasajar a los invitados o relajarse.

Hay un anime, The Tatami Galaxy (四畳半神話大系, Yojōhan Shinwa Taikei, literalmente "4½ Tatami Mythological Chronicles")… De alguna forma el título lo dice todo, cuenta de qué trata la historia, pero solo puedes saberlo hasta ver el final de la misma.



La galaxia tatami. La galaxia del cuadrado perfecto. Las crónicas mitológicas en el espacio de 4,5 tatamis.

El tatami por no ser redondo o esférico deja de ser perfecto. Nada de eso. La galaxia del tatami es como un universo budista, y un universo budista nace con cada uno de nosotros y muere con cada uno de nosotros (es decir, el tamaño no importa, podemos ser infinitos y limitados a la vez).

Esta historia trata sobre el destino. Y el destino puede ser perfecto, si eliges bien. Eso sí, el destino perfecto conjuga una serie de acciones que siempre serán la decisión correcta. De no ser así, el éxito se diluye, el fracaso permanece.

¿Cómo se monta un cuadrado, un tatami 4.5? Con maestría. La ordenación narrativa en The Tatami Galaxy y el ritmo de los elementos que conforman la galaxia son uno mismo. Ya verás. 


P.D. Este anime usa una combinación entre el 2D tradicional y elementos 3D, secuencias cinematográficas y escenarios reales. Es algo muy único. No hay nada que se parezca a la animación de The Tatami Galaxy, por algo se llevó el gran premio en la categoría de animación en el Japan Media Arts Festival 2010.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Free!

Si me leen con frecuencia seguramente se han dado cuenta que mi estudio favorito, en este momento, es Kyoto Animation. Mis razones son bastante sencillas: sus historias me divierten e interesan. Podría dar otras, quizá más objetivas: sus trabajos, por ejemplo, se caracterizan por técnicas de animación de muy alto nivel, por el cuidado que ponen a la música incidental, openings y endings, fan service, etcétera. Lo más importante para mí, sin embargo, son las historias. Por muy cuidado que sea todo lo demás, si la historia no es atractiva, prefiero no dedicarle tiempo. No tiene que ser una historia profunda, con personajes complejos y reveses sorprendentes (que también disfruto mucho); a veces sólo deseo saber qué más va a pasar, corroborar, quizá, que va a haber un final feliz.

Ese es el caso de Free!


Lo primero que vi de esta serie fueron unos gifs que anduvieron circulando por Tumblr. En ellos se apreciaban varios personajes masculinos, el lance de uno de ellos hacia la piscina; nada muy claro. Luego vino el anuncio oficial: Kyoto Animation produciría la historia de un club de natación.

En otra ocasión señalé la tendencia constante de este estudio a valerse de los clubes de actividades extraescolares para construir su argumento. Ahí están, para demostrarlo: K-ON!, Hyôka, incluso Kyôkai no Kanata (de esta temporada). Son situaciones ideales. Un grupo de personajes, unidos por un fin común, viven una serie de cosas que fortalecen su amistad: aprender a tocar una guitarra, resolver misterios, mantener el orden universal; no importa.

Para los personajes de Free! es igual: mediante la práctica de la natación, que tan buenos recuerdos les ha creado, se acompañan en la vida. No obstante, aquí hay un elemento relevante: uno de ellos se ha separado del grupo. Persigue un sueño que no le es propio, al que se siente, sin embargo, atado. Es un excelente atleta, pero los fracasos, cuando los hay, pesan en su corazón como una piedra. Un propósito ajeno siempre es un peso muerto y en su terquedad, se vuelve incapaz de descubrirlo. Resiente a sus amigos, en particular a uno, que juzga talentoso, porque siente que no será comprendido, que ninguno de ellos podrá conocer cómo es, verdaderamente, su dolor.

Y, sin embargo, ahí están ellos, buscando cómo hacerse un lugar para ser libres, para ser quienes son, felices dentro de las aguas transparentes de su pequeña piscina. Acompañándose, que para eso es la amistad y esperando, también, el regreso de aquel con quien alguna vez probaron la delicia de la victoria compartida.



Free! es el primer trabajo de dirección de Hiroko Utsumi, quien ha desempeñado varias funciones para otros proyectos del estudio; y se transmitió entre julio y septiembre de este año. El inesperado éxito de este anime ha dado frutos: todo parece indicar que el próximo año habrá una segunda temporada.


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