lunes, 23 de septiembre de 2013

Byousoku 5 Centimeter

Como dos trenes que se cruzan en un punto para no volver a encontrarse, así es la historia de Takaki y Akari.

Coincidieron como estudiantes transferidos, extraños en una escuela cuya vida ya fluía. Era natural que se hicieran amigos y también lo fue que se separaran: debido a su trabajo, cosa de adultos que nada tiene que ver con el amor, los padres de Akari la llevaron lejos cuando su cariño apenas florecía.

Se escribieron largas cartas durante los siguientes meses hasta que, un año después de haberse separado, también Takaki se iría lejos de Tokio, en sentido opuesto a ella. Decidieron verse por última vez. Akari lo esperaría en la estación más cercana a su casa y él haría un viaje que, estimaba, le llevaría unas cinco horas que terminaron siendo ocho.

En la profundidad de la noche caminaron hasta el cerezo invernal del que ella le había hablado en sus cartas. Ambos sabían que quizá esa sería su única oportunidad de estar juntos. Al día siguiente volverían a sus vidas, separados para siempre pero unidos en lo profundo de su corazón; un amor que, como las flores del cerezo, sería breve pero bello y luminoso.



La historia no termina ahí, pero no quiero arruinársela a quien quiera verla por primera vez. Es la segunda ocasión que, en una entrada para este blog, digo más o menos lo mismo después de hacer un pequeño relato; antes lo hice con Kotonoha no Niwa (2013). Ésta tiene algo en común con aquella: ambas son obra de Makoto Shinkai.

Esa fue la razón por la que vi ésta en primer lugar. Después de la impresión que me dejó Kotonoha no Niwa, quise saber qué otras cosas había hecho Shinkai y Byousoku 5 Centimeter (2007) era la más mencionada. Aunque puede verse como una sola película, en realidad son tres episodios breves que cuentan la historia de este amor solitario con suavidad y belleza.

Como en aquella, Shinkai hace aquí una reflexión sobre el amor que no puede ser, pero esta vez en la distancia. Las imágenes que emplea son poderosas, llenas de significado. Un beso bajo el cerezo. Dos enamorados contemplando el Universo, dos trenes que se cruzan, pero van en sentido opuesto. Byousoku 5 Centimeter es una metáfora de lo efímero y lo eterno con la que, quizá, podemos reconocer que nuestra historia es la de los relatos que nos integran en diferentes momentos.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Un poco más de Shingeki no Kyojin



Ya María nos hablaba en su post pasado de esta serie que se está convirtiendo en un éxito entre los otakus. Ella lo explica mejor: un anime de guerra, una guerra contra gigantes que obliga a los humanos a dominar sus sentidos, a superarse en medida del otro. Es una gran historia, sin duda.

Sabes que es una gran historia cuando después del primer capítulo (sí, el primero) te das cuenta que no podrás soltarla. Y por eso yo no quería dejar pasar una entrada sin decirles qué es lo que más me ha impactado de Shingeki no Kyojin. No hay spoilers. 

María ya nos hablaba de la trama: Gigantes, llamados Titanes,  que atacan a las personas obligándolas a atrincherarse entre murallas como medio de sobrevivencia. Todo transcurre en una época que nos recuerda a una ficticia Edad Media, de ahí que sus armas parezcan rudimentarias; cañones y espadas  son sus mejores armas para combatir a estos gigantes humanoides. Qué fácil resultaría combatir gigantes en una época más actual, digamos con aviones, bombas y todo tipo de armas modernas de destrucción. Pero en Shingeki no es así. Ahí, entre esas murallas de piedra medievales, la mejor arma es el valor.

Pero el valor no siempre existe.

Eso es precisamente lo que me impactó de este anime, que el valor siempre está ausente en todas las batallas. Estamos acostumbrados a ver animes de peleas y guerras donde los personajes hacen muestra de un heroísmo extremo y en ocasiones inverosímil (recuerdan cuántas veces Seiya se levantaba a pelear aunque ya sólo fuera una piltrafa de carne). En las batallas, los héroes siempre van a pelear sin dudar ni un momento en dar su vida por la causa que defienden, eso los hace héroes, eso es lo que hacen los protagonistas de las historias.

Pero en Shingeki no Kyojin es diferente, acá nuestros protagonistas tienen miedo de ser devorados por los gigantes; ellos temen, dudan, tiemblan y se paralizan de miedo cuando ven al oponente, porque se saben insignificantes a su lado. En estas batallas no hay actos heroicos, toda la atmosfera está infestada de miedo, de caras llenas de temor, de soldados que abandonan a sus amigos, de soldados que se esconden sin siquiera poder moverse y luchar.



Eso sin contar que el hecho de que se encuentren rodeados de muros hace que la atmósfera sea más opresiva, lo que da la sensación de que no hay escapatoria; una situación de ganar o morir. Pero nos damos cuenta que tienen todo en su contra para poder ganar.

La acción en este anime es impactante precisamente por eso, no escatima en mostrarnos imágenes de soldados asustados, de soldados siendo devorados sin poder hacer nada al respecto. Si alguno llega a salvarse sabe que fue porque tuvo que sacrificar a otros de su equipo. Es este aspecto lo que hace que Shingeki no Kyojin se aleje de las historias de fantasía y se acerque a las historias reales; mostrar una guerra con toda la crueldad y daño psicológico que causa entre sus participantes; enfrentarse al enemigo sabiendo que sólo se es carne de cañón, que sólo se está comprando un poco de tiempo.
  
Pero bueno, Shingeki no Kyojin es más que eso, sin duda es de las mejores historias que hay actualmente; mezclando steampunk, ciencia ficción, fantasía, gigantes y batallas, da como resultado un anime que pinta para quedarse mucho tiempo en el gusto del público, porque al final de cuentas es una historia épica. Sus personajes principales, Eren, Mikasa y Armin forman un buen equilibrio entre fuerza, agilidad e inteligencia, y sin duda nos regalarán grandes momentos heroicos.



Pero yo les quería contar del miedo que se percibe en las batallas de Shingeki no Kyojin, que es lo que a mí me tiene impactada, intrigada y angustiada cada vez que veo un capítulo. Porque el miedo es algo inherente a cualquier guerra, y pocas veces se retrata tan bien como en este anime. Eren alguna vez en la infancia, durante un momento de desesperación, le grita a MIkasa ¡Debes de pelear, si pierdes mueres, si ganas vives! Sin saberlo, esta frase se convirtió en lo que ahora guía sus vidas: pelear para vivir, pelear para no morir. Mikasa lo entendió, en esta vida el grande se come al pequeño y sólo sobrevive el más fuerte; porque al final de cuentas este mundo no conoce la piedad.


lunes, 9 de septiembre de 2013

COSAS QUE APRENDO DEL ANIME o UN PROYECTO DE TRANSFORMACIÓN PERSONAL, MORIR SIENDO OTRO


Si el cuerpo y la mente no se han entrenado lo suficiente, la capacidad de razonar la información que perciben los sentidos se empobrece; ni siquiera se puede concebir su alcance y potencial para el crecimiento personal. Olfato, oído, tacto, gusto y vista, cada uno de nuestros sentidos establece una relación muy particular con nuestro pensamiento, con la voz que gobierna nuestro mundo interior. Si dicha relación es fuerte y se le hace consciente, nuestros sentidos pueden mejorar, evolucionar a lo largo de una misma vida; de suceder lo contrario, se irán marchitando hasta la muerte.

Olfato: si un aroma guarda un recuerdo especial en nuestra memoria será mucho más fácil de identificar y rastrear. Por ejemplo, el árbol huele de noche; su aroma es inconfundible, quien lo conoce lo percibe como algo sólido -además de ser capaz de localizarlo aún en la oscuridad-. Los aromas guardan información que les es propia. Los aromas guardan recuerdos y estimulan la memoria; contienen un sinnúmero de asociaciones únicas, personales. El olor también funciona como una convención social de lo limpio, lo agradable, lo podrido o repugnante.

El oído es un sentido muy selectivo. Uno puede ignorar los sonidos, peor aún, su sentido o significado. Es increíble como todos hemos estado en la siguiente situación: en un restaurante, nos atrapa la conversación que ocurre en la mesa de a lado, a pesar de la distancia, si el murmullo de las voces vecinas engancha nuestra atención, comprenderemos mejor lo dicho allá que lo pronunciado en nuestra propia mesa. El oído se puede direccionar por medio del pensamiento. Nuestra atención en el sonido afina nuestra capacidad para escuchar.

El tacto. Yo doy masajes. Lo hago por la experiencia que registra la memoria táctil. Solo cuando se atiende con conocimiento el sentir del cuerpo se puede hacer algo por sanarle y fortalecerle; por equilibrar los flujos de energía que le dan habilidad. Cuando recibo un masaje y alguien toca mis pies (circunstancia a la que pocas veces nos exponemos pues, pocas veces recibimos masaje en los pies -y si lo hacemos no es de forma profesional-) mantengo los ojos cerrados, así puedo ver las luces que se encienden en mi cerebro. Es como si se tratase de un encefalograma: veo el calor, la movilidad, el dolor, la flexibilidad en cada pie y comparo: ¿cómo fue en el derecho, cómo en el izquierdo? Los días posteriores trato de restablecer la simetría en los hemisferios cerebrales por medio de ejercicios con el cuerpo. ¡Porque las dos mitades del cerebro son complementarias, ninguna debe entorpecer a la otra, al contrario! Normalmente, diferentes habilidades o funciones se hallan distribuidas predominantemente en alguno de los dos hemisferios pero, se dice que cuando somos pequeños, no está determinado de qué lado estarán. El habla, por ejemplo, en la mayoría de la población se localiza en el hemisferio cerebral izquierdo pero, de haber alguna lesión (o algún otro condicionante) puede reubicarse del lado derecho.

El gusto, hay algo que siempre me gusta compartir respecto al sentido del gusto. Se dice que la comida hindú se caracteriza por una combinación muy bien equilibrada de los diferentes sabores (dulce, salado, ácido, amargo y picante). Es importante consumirlos todos en una misma comida para que la zona que cada uno de ellos estimula en el cerebro no se quede apagada. Hay que llevar luz a la mente de una forma u otra.

Finalmente, la vista. Ver está estrechamente relacionado con pensar. La vista trabaja en mancuerna con el cerebro. Lo que se ve se puede interpretar. Lo que se ve es información para nuestro cerebro. Además, la vista es uno de los sentidos de mayor alcance; si uno sabe ver, muy pronto podrá deducir qué está pasando, de qué van las cosas que presenciamos en el mundo. Saber leer a la gente, su forma de mirar (o más simple, de vestir) es algo que se puede entrenar, enriquecer con los datos de nuestro archivo mental. Cuando Sherlock Holmes juzga a un desconocido a primera vista, su capacidad de observación parece magia pero, sucede que Holmes no solo observa, sino que tiene un sentido de deducción muy agudo; sabe trabajar la información que le ofrecen sus ojos en conjunto con su bagaje de sabiduría personal.

Estos son algunos de los ejemplos más sencillos del trabajo colaborativo entre la mente y los sentidos. Si uno entrena la mente, idealmente, debería de entrenar el cuerpo. Y viceversa. El mundo exterior -el mundo de los sentidos- se complementa del mundo interior -el de la mente, el del yo, el de la experiencia-.

Un universo nació con nosotros. Un universo morirá con nosotros. Todo aquello de lo que somos capaces conforma la historia de nuestra cosmogonía personal.

Si no contamos con el privilegio de conocer un maestro (un guía respetable), sólo nos tenemos a nosotros mismos. Lamentablemente, al desarrollo personal lo dirige la experiencia y, si las circunstancias que rodearon nuestro nacimiento no fueron las más propicias, ese desarrollo se puede ver coartado e incluso suprimido. Lo que debiera ser bueno, resulta algo malo. Aunque siendo más precisa tal vez deba decir: lo que debiera ser amigable, resulta ser áspero. Pero vaya, ¡hay otros caminos!

Por eso mis animes favoritos son aquellos en los que hay guerra. Porque la guerra es hostil y la habilidad de los enemigos amerita que o uno crezca o que pierda la vida frente a los más fuertes. El enemigo es el mejor maestro, superarle obliga -sin reservas- a ser mejor. Un guerrero digno (un contendiente, un competidor, una persona cualquiera) es aquel que domina su cuerpo y su mente bajo situaciones de absoluta tensión; que es capaz de utilizar todos sus sentidos a su favor.

Encontré un anime de guerra en el que puedo deducir un proyecto de desarrollo personal fantástico; acompañar al protagonista en su lucha y verle superarse así mismo obliga al espectador a plantearse qué haría de encontrarse en la misma situación. Por eso me gusta, es como un tutorial hacia el desarrollo y la superación personal (este tipo de narrativas abundan en Japón).

El anime en cuestión se llama Shingeki no Kyojin. Es una historia de gigantes que devoran humanos (las últimas personas en el planeta se encuentran atrincheradas en ciudades de muros altísimos que contienen a los gigantes pero que, a su vez, condenan a la humanidad al encierro y al peor escenario para la guerra). Al enterarme que este anime era de gigantes me desanimé un poco, pensé que era una idea algo simplona. Después lo entendí: ¿hace cuánto que no se cuenta una historia de gigantes, esos seres primitivos de tan peligrosos y tan grandes? (La última que yo escuché se escribió hace siglos…) Lo interesante, entonces, es que enfrentarse a algo tan brutalmente grande obliga al ser humano a superarse a sí mismo, a crecer (aunque sea en un sentido metafórico). Shingeki no Kyojin promete una narrativa tipo tutorial sobre la épica de superarse a uno mismo. De morir sabiéndose otro diferente al que se era.

Este anime todavía está en transmisión, es decir, nos está pasando a todos ahora mismo. Voy en el capítulo 7. Acompáñame.

P.D. Desde el 2011, Shingeki no Kyojin está en el top 10 de los mangas más vendidos en Japón. Es una locura si piensas que está hombro con hombro con los mangas que llevan años en el mercado y tienen millones de fans en todo el mundo. Es un fenómeno.

Ah, por cierto, si lo ves, pon atención al cielo. ¡Qué dibujo más bello! Puras nubes como las soñadas. Un anhelo.

Y a los problemas sociales. 







lunes, 2 de septiembre de 2013

La dolorosa misión de las Guerreras Mágicas

Céfiro es un mundo en el que el deseo de un corazón fuerte se convierte en poder. Se trata de un país hermoso, con exuberante vegetación, animales fantásticos y un clima apacible, donde la gente puede vivir en paz y felicidad. Todo su sistema está sostenido por un Pilar; la persona con el corazón más fuerte, capaz de llevar sobre sí el peso de todo el país. Su entrega permite a todos gozar de sus maravillas.


Sin embargo, una crisis se ha desatado: el Sumo Sacerdote Zagato ha tomado prisionera a la Princesa Esmeralda, actual Pilar de Céfiro, con lo que la estabilidad del país se encuentra seriamente comprometida. Buscando la salvación de su mundo, Esmeralda formula un hechizo para invocar a las Guerreras Mágicas quienes, según la leyenda, son las únicas capaces de despertar de su sueño a los Genios y restaurar el orden.

Así es como Hikaru, Umi y Fuu (o Lucy, Marina y Anais, como se les renombró en Latinoamérica) llegan a Céfiro. Ellas, sin conocerse previamente, coincidieron en una visita que sus respectivas escuelas realizaban a la Torre de Tokio* para terminar envueltas en una guerra que les era totalmente ajena, en un mundo desconocido.



La voluntariosa Hikaru es quien toma la misión con mayor soltura y decisión y, a medida que progresan y conocen a distintos personajes del ámbito de Céfiro, Umi y Fuu van comprometiéndose con la causa.

La tragedia, sin embargo, radica en la naturaleza misma de Céfiro. Si el deseo de un corazón fuerte se convierte en poder, ¿qué pasa con los deseos que, pese a ser inadecuados, no pueden reprimirse? ¿Cómo conciliarlos?

Estas preguntas vienen a cuento por lo siguiente: Zagato y Esmeralda están enamorados. Él decide abjurar de su posición y permanecer con Esmeralda así el mundo se haga pedazos. Para Zagato no hay otra opción, es la única forma en la que puede resolver su conflicto. Ella, como Pilar de Céfiro, no puede consagrarse a su amor pues es su deber entregarse a su mundo por el bien de sus habitantes. Si reparte su lealtad entre su amor por un hombre y el que siente por Céfiro, la catástrofe sobrevendrá.

Esmeralda, con el corazón partido por la mitad, no ve otra opción más que invocar a las Guerreras Mágicas, las únicas que podrían darle muerte. Porque sólo en la muerte hallaría la conciliación de su dilema, sólo el sacrificio podría traerle paz.

Naturalmente, Hikaru, Umi y Fuu no saben sino hasta que es muy tarde, que su misión consiste en llevar la muerte a la Princesa Esmeralda. Sus experiencias durante la guerra contra los secuaces de Zagato solían ir en otro sentido: lograron la amistad de Ascot y Caldina, desenmascararon el hechizo bajo cuyo influjo estaba Lafarga y sólo Alcyone ofreció una resistencia duradera (aunque no muy eficaz). Pese a no comprender las intenciones del Sumo Sacerdote, creían que podían llegar a un entendimiento con él.

Es de destacar que Zagato tomó una postura y se mantuvo en ella, en él no había contradicción. Desde el principio supo que si vencía, Céfiro se encontraría en un grave predicamento y aun eso no alteró su decisión. El Mago Maestro Clef, que lo sabía todo, es otro que pudo conservar esa firmeza. Conociendo la intención con la que fueron convocadas, ayudó a las Guerreras Mágicas a avanzar en su empresa, haciendo frente a Zagato, su querido discípulo, y a Esmeralda, por quien sentía gran compasión.

Hikaru, ansiosa por convertirse en una heroína, adoptó una postura simple en torno a Zagato: él era el gran villano a quien había que vencer a toda costa para rescatar a Esmeralda. Umi, recelosa, tardó mucho más en comprometerse con el conflicto de Céfiro pero, cuando lo hizo, fue porque encontró en su gente algo que merecía ser protegido. Su caso es un progreso notable: de ser egoísta y berrinchuda, descubrió que podía dejar de centrarse en sí misma y ver por otros. Es la primera en despertar a su Genio, Selece. Fuu, de naturaleza más observadora y analítica, se compromete por curiosidad y bajo la premisa de que no habría vuelta a sus vidas a menos que completaran su misión. Su incipiente romance posterior con Ferio y la amistad que desarrolla con Hikaru y Umi le dan razones adicionales para continuar adelante.

Hacia el final de la primera temporada, las tres descubrirán, de la manera más dolorosa, que sus deseos de salvar a Céfiro se volverán contradictorios. Al conocer la verdad detrás de su misión se vuelven incapaces de juzgar a Zagato y Esmeralda y no entienden cómo, en una tierra donde el deseo de un corazón fuerte es poder, ambos deban ser sacrificados y su amor, criminalizado. Pese a sus grandes esfuerzos, no pueden encontrar una solución que haga feliz a todos; tal ideal no existe ni en Céfiro ni en ningún otro lugar.



Magic Knight Rayearth consta de 49 episodios (en dos temporadas) y se transmitió en Japón entre octubre de 1994 y noviembre de 1995. Fue conocida en México a través de TV Azteca (no tengo el dato preciso, pero fue alrededor de 1996 o 1997) bajo el nombre de Las Guerreras Mágicas. La primera temporada (que narré aquí) alcanza hasta el final de Esmeralda como Pilar de Céfiro y la vuelta de las Guerreras a Tokio. La segunda se desenvuelve a partir de la angustia latente en las chicas por el destino de Céfiro y su deseo de regresar para ayudar al establecimiento de un nuevo orden.

*La Torre de Tokio es un sitio recurrente en las historias de CLAMP: es el lugar donde Yue pone a prueba a Sakura (Cardcaptor Sakura) y, también, la última barrera espiritual que debe ser defendida por los Dragones del Cielo (X).

domingo, 25 de agosto de 2013

Los vampiros creados por la pluma de las mujeres


Después de que Twilight le quitara todo lo divertido a las historias de vampiros para dejarlas caer en un abismo de cursilería, llegó la serie de HBO, True Blood, la cual a pesar de tener la dosis de romanticismo necesaria, rescata un poco el género al mostrar vampiros, aunque guapos,  sedientos de sangre cuyas acciones parecen dirigirse más por la lujuria que por el amor.

¿Qué tienen en común Twilight y True Blood? Aparte de ser éxitos comerciales (el primero en cine, el segundo en televisión) y contar con millones de seguidores,  los dos están basados en novelas escritas por mujeres.

Twilight fue creado por Stephenie Meyer y es el primero de 4 novelas donde cuenta la historia de Bella y su romance con el vampiro Edward, la historia transcurre en el pueblo de Forks, Washington, un lugar que desconoce la existencia de los vampiros y las criaturas sobrenaturales.

Por su parte, True Blood está basado en la serie de libros Southern Vampire Mysteries escritos por Charlaine Harris, en los cuales seguimos las aventuras de Sookie Stackhouse, una camarera con poderes telepáticos, que se enfrenta a criaturas sobrenaturales como vampiros, hombres lobos, brujos, etc. todo esto en un pequeño pueblo al norte de Luisiana. En este universo, los vampiros han salido a la luz pública lo que genera constantes disputas, hasta políticas, entre humanos y vampiros.



En lo personal prefiero el trabajo de Charlaine Harris y True Blood, pues a pesar de tener a la heroína guapa de la que todos se enamoran (como Bella, pero acá está justificado porque básicamente Sookie tiene más encanto) rescata los elementos tradicionales de las historias de vampiros; toma el mito de estas criaturas nocturnas y lo inserta en un contexto actual pero en un ambiente conservador y tradicional como lo suele ser el de los pueblos sureños de Estados Unidos.  

Pero bueno, pero qué tiene todo esto que ver si acá nos compete el anime.

Pues verán, el otro día viendo el nuevo capítulo de True Blood, una escena me hizo recordar un anime que vi hace tiempo; se trata se Shiki (2010) y al igual que True Blood, la trama se desarrolla en un pequeño pueblo, en este caso en Sotoba.



Shiki también es una historia de vampiros, o al menos eso nos hacen creer,  pues todo se desarrolla con tal suspenso que no sabemos a qué se enfrentan los habitantes de Satoba hasta bien avanzada la trama.

Como ya dije, Shiki se desarrolla en un pueblo pequeño y apartado, rodeado por un espeso bosque que atenúa la sensación de encierro. Poco después de que una familia extravagante -a los que sólo se les ve de noche-  se muda al pueblo, misteriosas muertes comienzan a ocurrir; los habitantes empiezan a enfermar de lo que parecer ser una anemia y a los 3 días fallecen. El médico del lugar, Ozaki Toshio, comienza a investigar lo que parece ser una epidemia sin precedentes.



En un pueblo tan pequeño donde todos se conocen,  esta situación empieza a mermar en el ánimo de los lugareños, quienes comienzan a desconfiar unos de otros. Ahora se tendrán que enfrentar a los levantados (okiagari), que no son otros más que los aldeanos muertos por la misteriosa epidema que reviven para alimentarse de la sangre de los vivos. Ozaki Toshio, junto con su amigo el monje Seishin Muroi, deberán resolver el misterio de los levantados para tratar de salvar la aldea. Para ello se toparán con otros personajes que les ayudarán en esta tarea.

Shiki es uno de los animes de terror y suspenso mejor llevados, con una historia diseñada y contada de manera que el espectador nunca sabe a qué se están enfrentando, la habilidad con la que manejan el misterio hace que sea uno de sus puntos fuertes. Es así que también cuenta con tintes de thiller donde con cada capítulo nos vamos acercando a resolver el misterio que rodea a  Satoba.



La animación y el diseño de los personajes son de resaltarse, pues todo el arte visual de la serie aumenta la sensación de desolación que envuelve a esta aldea.  Los paisajes vacíos y estéticos, la oscuridad que está presente en casi todas las tomas,  las escenas gore llenas de colores brillantes, todo esto hace que Shiki sea una experiencia escalofriante y hermosa. Si han de ver un anime de terror, que sea este.

Me puse a investigar y Shiki está basado en un manga que a su vez está basado en una novela de la escritora japonesa Fuyumi Ono, la cual se ha caracterizado por sus novelas de fantasía y terror como es el caso de Los Doce reinos.



Cada vez más escritoras acuden a este género, inspiradas seguramente en la maestra en la materia Anne Rice. Las autoras reinterpretan el mito del vampiro, haciendo de él un ser seductor, atractivo y poderoso. El vampiro enamora a las inocentes protagonistas y las arrastra al disfrute de sus deseos más ocultos, como una salida a la monotonía de sus vidas. Será entonces que los vampiros pasan a ser símbolo de la liberación sexual de las mujeres; las cuales se convierten a sí mismas en objetos de deseo.

Es curioso porque esto prueba que en el género de los vampiros las mujeres han dominado el tema y lo han popularizado a niveles masivos; he ahí el caso de Anne Rice, o el de Meyer y Harris del cual hablábamos. Estas escritoras han convertido a los vampiros en símbolos sexuales, en adorables monstruos chupasangre. Por eso es bueno encontrarnos con casos como el de Fuyumi Ono, que más que vampiros guapos nos presenta una  reinterpretación del género, una combinación de vampiros  zombies, pero sobre todo, una sociedad destruida por sí misma, por el miedo a lo desconocido y su incapacidad de enfrentarse a seres que escapan de su comprensión.  


domingo, 18 de agosto de 2013

HENTAI


En el japonés actual, la palabra hentai sirve para nombrar a una persona, una acción o un estado que es perverso. Además, el término tiene una fuerte connotación sexual. Tan sólo imagina las posibilidades. En español, lo perverso es tan vasto. Hay tantas cosas que pueden ser perversas. Y en Japón son tan únicos y están tan lejos. Yo, por lo menos, no puedo dar crédito a mi capacidad de comprensión ante el vocablo hentai. Dudo gravemente del producto que obtengo al multiplicar lo que considero perverso con lo que sé de Japón (una ecuación muy intuitiva, de la que ni siquiera puedo estar segura si es la correcta para obtener lo que pretendo saber). Cuando se trata de Japón, todo me parece una suposición. Un claro desconocido.

Pero vaya, no hay que extraviarse. Como decía hace un momento, la palabra hentai tiene una connotación sexual muy viva, sí, pero su campo semántico es más complejo aún. Por ejemplo, algunas veces la palabra hentai se utiliza como antónimo para “normal”.

Hentai también sirve para denominar un género exclusivo de la animación y el manga. Su contenido es sexual. Perverso. A veces raro, o hasta inverosímil. Esto es lo que en Occidente sabemos de la palabra hentai. Para nosotros el hentai es pornografía. Pornografía en general. Sin embargo, en japonés, si bien el término señala material de contenido sexual, solo define a aquel que es anormal, “retorcido”. No se trata de una categoría general, que quede claro; se trata, explícitamente, de encuentros sexuales inusitados, con cuerpos grotescos, con monstruos y bestias, ¿robots? (¿alguien del público dijo robots?), hasta infantes. En japonés, el anime y el manga hentai son una subdivisión de una categoría “erótica” mayor; mientras que en inglés y en español, hentai significa el género erótico como un todo. Es curioso.

Un otaku conocedor presume acerca de este tipo de conocimiento interior, no revelado, del bello Japón.

En resumen, la palabra hentai se ha convertido en un préstamo lingüístico. Tiene su propio significado y matiz que difieren del japonés. Fuera de Japón funciona diferente.

Más atención, por favor. Ahora vamos a hablar de qué significó hentai en Japón durante la era Meiji (明治時代, meiji-jidai, 23 de octubre de 1868 - 30 de julio de 1912). Desde entonces, esta palabra ha tenido un desarrollo paralelo en los campos de la ciencia y de la psicología. A mediados de Meiji -en pleno desarrollo de la ciencia psicológica-, hentai se usó para referir desórdenes o desequilibrios psíquicos, además de ciertas habilidades paranormales como la telepatía y la hipnosis. Su uso respondía a ese matiz de la palabra que indica algo fuera de lo normal. En ese momento la palabra sólo era conocida por especialistas médicos. En la segunda década del siglo XX su uso se popularizó a través de ciertas publicaciones y revistas. Decir hentai no guardaba ninguna connotación sexual.

El sentido sexual que en la actualidad se atribuye a la palabra no viene de su conexión con hentai shinri, la “psicología anormal”, sino de su yuxtaposición con otro término relacionado, hentai seiyoku, los “deseos sexuales anormales”. Esta connotación erótica se popularizó cuando las personas tuvieron acceso a novelas y cuentos con ficciones sexuales y extrañas a la vez.


Makoto Aida, artista japonés contemporáneo


Continuará… つづく


Dato: al teclear hentai en Google se obtienen 186 millones de resultados.

Plus: las definiciones desiguales de hentai que hay en la Wikipedia.

En inglés:

En español:

lunes, 12 de agosto de 2013

El Jardín de las Palabras

Después de mucho pensar, escribir líneas y borrarlas decidí que cualquier cosa que yo pueda decir de Kotonoha no Niwa no va a hacerle ninguna justicia. Por supuesto, podemos hablar de los aspectos técnicos de la película: la animación espectacular, el diseño del sonido, la música que acompaña la historia... pero lo que en realidad quiero decir se puede resumir en que se trata de una historia de amor.

Pensemos en lo que entendemos por amor. En lo que escuchamos a otros decir que es amor. En lo que sentimos cuando, mirando la lluvia por la ventana, llegamos a la conclusión de que eso es amor. Pensemos también en la sensación que persiste cuando sabemos que eso que llamábamos amor se ha acabado o fue una mentira. En los sentimientos que quedan ahí aún cuando el otro ya no está a nuestro lado. Porque claro, no podemos hablar de amor sino a través de otro, con respecto a otro.

Así que Kotonoha no Niwa es una historia de amor entre dos. 

Ellos se encuentran una mañana lluviosa en el parque de Shinjuku. Él tiene quince años y sueña con hacer zapatos a mano. Ella pasa de los veinticinco y, por alguna razón, está bebiendo cerveza y comiendo chocolates. Al principio son cortesías y miradas furtivas. Él cree haberla visto antes en otro lugar, pero no consigue recordar dónde. Ella reconoce el uniforme que él lleva y, antes de irse, recita un tanka:

Narukami no sukoshi toyomite
sashi kumori
ame mo furanuka
kimi wo todomemu

[El tenue sonido de un relámpago.
Cielos nublados.
Quizá llueva.
Si es así, ¿permanecerás aquí?]

Él queda un poco perplejo.

Un segundo encuentro, envalentonados por la nueva coincidencia en el mismo lugar, los lleva a intercambiar algunas palabras así como un pacto tácito: él se salta clases todas las mañanas lluviosas y así, ella puede estar segura de encontrarlo.

Así empieza una historia de amor que florece, como el jardín, auspiciada por la lluvia. Pero la temporada pluvial no es eterna y pronto las nubes dejarán su estacionamiento temporal. Pero, ¿es que la lluvia no ama las flores que alimenta? ¿La flor no siente ninguna tristeza por la partida del agua benefactora?

No quiero decir mucho más porque, como dije antes, no estaré haciéndole justicia. Es una historia de amor que, vista con el corazón abierto, va un poco más allá de lo que habitualmente entendemos como tal.



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