domingo, 21 de octubre de 2012

La mitología de Inuyasha




Una de las razones por las que me hice otaku hardcore fue por Inuyasha. Siempre voy a reconocer eso. Recuerdo que lo empecé a ver por Cartoon Network pero, como es común en estos canales, lo quitaron cuando se les dio su gana; estonces le entré a ver anime por youtube.

Esta historia, creada por la mangaka Rumiko Takahashi (a quien recordamos por animes como Ranma 1/2), se ambienta en el Japón feudal, para ser precisos en el periodo Sengoku. Aquí, un semidemonio (mitad humano, mitad perro) llamado Inuyasha quiere conseguir la perla de shikon -una joya mágica capaz de cumplir cualquier deseo- para así poder convertirse en un demonio completo. Es así que comienza a seguir a la sacerdotisa Kikyo, quien es la encargada de proteger la perla, con el objetivo de robársela; sin embargo, con el paso del tiempo, terminan enamorándose. Kikyo le propone a Inuyasha usar la perla para convertirlo en humano, con ese acto la perla se purificaría y se destruiría, de esa manera podrían estar juntos para siempre. Sin embargo, ambos son engañados por un demonio llamado Naraku quien los hace creer que se traicionarían. Inuyasha, furioso, decide atacar la aldea y robar la perla, pero Kikyo frustra su plan y lo deja sellado en un árbol. Ella muere por las heridas ocasionadas en la pelea y deciden quemarla junto con la perla para que de esta manera no pueda ser usada para el mal.



Pasan 500 años, en la época contemporánea, una chica llamada Kagome es atacada por un monstruo que la arrastra a un antiguo pozo que se encuentra en el templo que cuida su familia; éste pozo la transporta al pasado, a la época donde se encuentra Inuyasha sellado. El monstruo intenta sacarle la perla de shikon que ahora habita en su interior, pues resulta que ella es la reencarnación de la sacerdotisa Kikyo; durante la pelea ella libera a Inuyasha de su letargo para que la ayude a deshacerse del monstruo. Sin embargo, por un descuido de Kagome, la perla se rompe en cientos de pedazos que son esparcidos por todos lados.  



Así comienza la historia: Inuyasha y Kagome tendrán que emprender un viaje para buscar todos los fragmentos de la perla antes de que caigan en malas manos.  En el camino se les unirán otros personajes: Sango, el monje Miroku y Shippo. El villano de la historia es un demonio llamado Naraku, quien intenta apoderarse de todos los fragmentos para usarlos en sus planes malignos. Él ha ocasionado sufrimiento a todos los personajes de la historia, por lo que se vislumbra que la batalla final será contra él.

Inuyasha es una mitología por sí misma. Y no sólo por el hecho de que recurra a la propia mitología japonesa para explicar a algunos de sus personajes; sino porque además crea mitos nuevos para darle sentido al universo donde habitan los seres fantásticos de la historia, esas pequeñas leyendas que nos narran el origen de las cosas. Cuenta con un abanico de personajes que se despliegan a lo largo de sus más de 190 episodios: deidades, demonios, monstruos, héroes, samuráis, ninjas, aldeanos, monjes, entre otros; todos ellos –incluso los incidentales- son complejos y hermosos.



La complejidad de los personajes radica en las batallas internas que cada uno está librando; todos, en algún momento, se tambalean entre la luz y la oscuridad. Se nos plantea la idea de que el bien y el mal son inherentes a nuestra naturaleza, habitan dentro de nosotros; pero son nuestras acciones y decisiones las que mueven la balanza a un lado u otro. La historia lo deja claro, es fácil caer en la oscuridad, sumergirse en ella y dejar que se apodere de tu alma; ya que desde un principio estuvo ahí, presente, latente. Todos tenemos ese deseo malsano muy en el fondo de nuestros corazones, ese acto egoísta que nos puede llevar por el camino incorrecto. Como es el caso de Naraku -el mismísimo mal encarnado- él proviene del deseo oscuro de un bandido que, antes de morir, le ofrece su alma a cientos de demonios con el objetivo de tener un nuevo cuerpo y ganarse el amor de Kikyo. Es por eso que los villanos de Inuyasha son tan “humanos”, tan convincentes, e incluso entrañables; pues sus motivaciones quedan claras y bien planteadas.

También podemos hablar de una dualidad que está presente en algunos de los personajes; como es el caso de su protagonista, Inuyasha. Es ésta lucha constante entre dos opuestos (el ser demonio o el ser humano) lo que viene a agregar conflicto a sus acciones. Este es un recurso usado por la autora para dotar de complejidad a sus personajes; basta recordar el caso de Ranma 1/2, el dilema del chico que al mojarse se convierte en mujer.

Inuyasha cuenta con una narrativa intertextual, es decir, a través de la trama principal encontramos otras pequeñas historias, mitos, leyendas y anécdotas que se entrelazan para complementarla. Además, hay una fuerte relación con el Shinto, pues se habla de divinidades, de seres espirituales y de la fuerza de la naturaleza; todo ello partiendo de la idea del “alma” como algo que permanece, que se transforma, que reencarna.


La religión Shinto está ligada con las creencias de los campesinos y agricultores japoneses; por eso no es raro ver que la historia se desarrolle precisamente  en  las aldeas y feudos con una fuerte creencia en las deidades de la naturaleza: este es el escenario perfecto para que habiten e interactúen los personajes sobrenaturales de este anime. Además, hay que recordar que la trama tiene lugar en el Japón feudal,  en un periodo de guerra civil; es en este ambiente turbulento donde las aventuras de Inuyasha encajan perfectamente; el lugar perfecto para que los humanos convivan con demonios y toda clase de seres.

Inuyasha es el perfecto equilibrio entre acción, batallas, suspenso, romance y humor. Es obvio que una serie que dura tantos episodios debe saber equilibrar todas estas para mantenerse interesante. Rumiko sabe hacerlo, es especialista en historias largas (volvamos al ejemplo de Ranma 1/2) y la razón por la que sus historias largas logran atrapar a los espectadores hasta el final es por la gran cantidad de personajes que aparecen. Ella echa mano de la mitología japonesa y la mezcla con una historia de amor y aventura. Nos presenta un retrato muy a su estilo del Japón medieval, con todas sus costumbres y su folclore.



Este es uno de esos animes épicos a los que antes estábamos acostumbrados, con historias entrañables, con grandes batallas y, sobretodo, con una historia de amor que nos hace derramar lágrimas frente al monitor. Yo aprendí a amar el anime gracias a Inuyasha; aprendí lo que era el dolor/satisfacción de seguir una serie tan larga, de esperar pacientemente por el final feliz que tanto deseaba para mis personajes. En el trayecto, y sin darme cuenta, me enamoré de Japón, de ese lugar enigmático donde todo parece posible.
  

lunes, 15 de octubre de 2012

Hellsing vrs. Hellsing

Hellsing, la historia de Alucard, es una de las mejores historias de vampiros que he visto. Porque es un vampiro que está del lado de Integra, una mujer adinerada y poderosa,  para exterminar a otros vampiros. En este ir y venir entre la humanidad y la no humanidad, hay un gran anime, con mucha sangre. Esta historia ha sido contada de dos maneras. Una me gustó y la otra, no.

Seras Victoria, Integra y Hellsing
Puedo parecer un poco ingenua y puedo estar generalizando, pero creo que a finales de los 90  había muchos silencios en los animes. Silencios que construían personajes como en Evangelion, en la avant-garde Lain, en el ya reseñado Cowboy Bebop y en otro gran anime Trigun. Estos silencios hacían que los personajes se desenvolvieran maduramente, construyéndonoslos despacio pero de manera bastante sólida. Como  con guiños que nos dicen “vos que ya me has visto vivir cosas más sencillas, hoy te explico por qué actúo como actúo”. Y esa explicación era a veces quizás no muy concreta y el misterio de los personajes se nos revela un poco cómo lo queramos entender, en una reflexión personal. Eso es algo que extraño en la nueva adaptación de Hellsing, “Hellsing Ultimate”.

La primera versión “Hellsing”, emitida entre 2001 y 2002 y dirigida Umanosuke Iida, nos presenta una historia con una estructura narrativa que se mueve adelante y hacia atrás pero que va de la mano de una historia central y lineal de Seras Victoria, una recién convertida en vampira. A medida que Seras Victoria se une así al equipo anti-vampiros de Integra,  de la mano de su master Alucard, quién es el responsable de que ella sea hoy un vampiro. Este triángulo de relaciones (jefa, vampiro-master, aprendiz), genera una historia que no sólo nos va contando cómo van apareciendo vampiros de otras organizaciones, sino que establece vínculos que son excesivamente… humanos.

No es casual que esta primera adaptación tenga este dejo de silencios e historias ambiguas, de los animes noventeros. No sólo por su cercanía temporal, sino que su director también fue guionista de Cowboy Bebop. Eso sí, no es una historia sin fallas. No es la mejor. No está en mis favoritas. Pero se disfruta y uno ama, odia y vuelve a amar a Alucard.

La adaptación reciente, que son OVAs y no programadas para la televisión, se empezó a emitir en 2006 y aún no se termina (como suele suceder con las OVAs). La cuestión es que después de ver los 13 capítulos de la primera donde la tensión de Alucard e Integra se va construyendo hasta decirnos porqué actúan cómo actúan en los últimos dos episodios, en los OVAs me lo explican en las primeras dos emisiones. Entonces se vuelve poco sutil, más literal y deja de ser silenciosa: se vuelve un bullicio de obviedades que hacen pensar que está dirigido a un público menos activo, por no decir, menos inteligente.

Obviamente las OVAs tienen mejor definición y mejores efectos especiales. Hay que darles crédito en eso a esta nueva versión. He leído en foros además, que se ciñe más al manga. Pero yo veo animes que se explican solitos, sin manga. Así que eso no me es relevante en que algo sea mejor o peor. Además, mezcla una animación, en un anime tan sangriento, con una tipo “moe”. Esta combinación que ha funcionado en Full Metal Alchemist, pero no acá, porque la protagonista es la demasiado sexy Seras Victoria y no queda. Seras Victoria es una policía tetona que anda vestiditos cortos,  que no necesitaba más fan service que existir, pierde todo el elemento dramático de la primera adaptación, donde se centraba en la torpeza de aceptar su nueva manera de ser, que no es ya humana, aunque ella se sienta aún como tal. Y eso me decepciona demasiado. Además perdemos el jazz del soundtrack de la primera y eso es, para mí, imperdonable.

Mi opinión no es la general ni muy popular, pues por ejemplo en sitios como MAL, la nueva versión está mejor calificada que la primera. Soy un poco chapada a la antigua, me gustan más las historias y los personajes y no tanto la sangre y los efectos especiales.


Les dejo el primer opening del primer Hellsing, una canción que pone a cualquier sediento de sangre de buen humor.


lunes, 8 de octubre de 2012

Una tarde en Kioto

El año pasado estuve dos semanas en Japón. Aterrizamos en el aeropuerto de Narita el sábado 3 de diciembre. Ese día, supimos después, se estrenaba en los cines la película de K-ON!

Con esta imagen había toda clase de publicidad en la ciudad

Tengo una relación especial con K-ON! Su premisa es sencilla y atractiva: Yui, que nunca en su vida había formado parte de ningún club, se une a otras chicas de su preparatoria y organizan una banda «de música ligera». Sonaba bien para mí, que hace años tuve una banda con algunos amigos. Buenos recuerdos.

La primera temporada se transmitió durante la primavera de 2009 y en esa época yo trabajaba atendiendo crisis de ansiedad por teléfono. Tenía a mi cargo la guardia nocturna de los jueves y justo en esas noches coincidía que se podía encontrar el capítulo de cada semana. Es de esas series que, aunque tienen un planteamiento, realmente no se tratan de nada. Son sólo cosas que pasan, pero que, de alguna manera, tienen la facultad de poner al espectador de muy buen humor. Acompañado de K-ON!, la aburrida guardia nocturna se hacía mucho más llevadera.

La segunda temporada se estrenó algunos meses después, ya en 2010. Para entonces yo pasaba por una etapa difícil que terminó con la exclusión quirúrgica de uno de mis riñones. En ese tiempo, parte de mi rutina era ir a consulta al hospital frecuentemente, hacerme repetidos estudios e ir previendo la inminente cirugía. Mi humor no era el mejor pero igual, semana a semana, podía ver un nuevo episodio de K-ON!! (con dos signos de admiración, ahora) y olvidar por poco más de veinte minutos, que lo estaba pasando mal. Lo demás es historia.

Durante el viaje, nos dedicamos a recorrer todo lo que pudimos de las tres ciudades principales: Tokio, Kioto y Osaka. Claudia y Gabriel trataron de convencerme desde el primer día que buscáramos tiempo para ver K-ON!, y yo me negaba, alegando que no íbamos a entenderla y que, en todo caso, no habíamos ido tan lejos para meternos en una sala de cine.

El famoso Pabellón Dorado, en Kioto.

El último día que estuvimos en Kioto lo hicimos sin ningún plan en mente. Sólo queríamos caminar insertos en la cotidianidad de esa ciudad que tanto nos había gustado. Nos subimos a un autobús cuya ruta llevaba al oriente de la ciudad, bajamos en cualquier lugar y caminamos indefinidamente por sus calles. Vimos un par de templos, compramos dulces y otros souvenirs, recorrimos uno de esos largos pasajes comerciales. Había sido un día extrañamente sincrónico: desde la estación de Shinagawa, en Tokio, tomamos el tren bala que parecía sólo estar esperándonos; ya en Kioto, encontramos cada autobús que usamos en el momento justo en que iba a partir, cuando tuvimos hambre hallamos un restaurante de fideos chinos a pocos pasos (otros días habíamos sufrido por ello) y, finalmente, dimos inadvertidamente con una sala de cine que proyectaba K-ON!.

“Está bien –les dije, como retando al sortilegio–, si la película empieza en no más de quince minutos, la vemos”. Me preocupaba que termináramos muy tarde y no alcanzáramos el último tren a Tokio. Empezaba en diez. Como pudimos, le explicamos al dependiente que queríamos tres boletos y él nos advirtió –en japonés– que la película estaba totalmente en japonés (¿?), suponemos que para confirmar si eso no iba a ser un problema. Tan amable, él. Pagamos, compramos palomitas y refrescos y la vimos. Reímos mucho. También la audiencia, compuesta mayoritariamente por adolescentes, aunque ellos lo hacían breve y discretamente y no a carcajada batiente, como nosotros. Era cierto que no entendíamos los diálogos pero las situaciones eran tan claras y los personajes nos eran tan familiares que el idioma prácticamente no pesó.

Salimos y, siguiendo esa peculiar dinámica del día, el autobús parecía estar esperándonos para llevarnos a la estación de Kioto y un nuevo tren bala estaba disponible en cuanto llegamos para devolvernos a buena hora a Shinagawa.

domingo, 30 de septiembre de 2012

HUNTER X HUNTER 2011

Personajes arquetípicos. Una figura bastante común ¿no? Lo digo en serio, si me dieran una moneda por cada vez que al salir del cine he escuchado decir que tal o cual personaje es arquetípico, el boleto me saldría gratis. ¡Pues claro que son arquetípicos! Más ahora que el denominador común de las salas de cine alrededor del mundo son los superhéroes y los refritos.

Lo arquetípico no es precisamente algo malo. Se trata de una necesidad. Por ejemplo, cuando un escritor requiere de la simpatía del lector para con sus personajes, debe echar mano de ciertas convenciones en torno al ideal de qué es lo carismático, bondadoso, agradable, etc., y atribuírselas a los protagonistas de su historia. O viceversa, si lo que quiere es provocar la reprobación y el desagrado hacia el villano (supongamos que hay un villano en esta trama) deberá cargarlo de esa “memoria colectiva” de la que participamos los espectadores y que nos remitirá inmediatamente a lo que es vil, infame e indigno. Tal vez.

Digo tal vez porque no siempre se trata de que todo sea o blanco o negro. Ahí está Batman, el más apreciado de los superhéroes, oscilando entre el día y la noche, lo correcto y lo inevitable. Los personajes más queridos son así, fluctúan entre lo que se espera de ellos y las pruebas con las que el destino les golpea. Pero ojo, por norma, un personaje no puede ser completamente incongruente con el estereotipo en el que (tanto su personalidad como su rol dentro de la historia) es enmarcado. De ser así, no lo comprenderíamos; tratar de ser empáticos con él sería artificial y agotador cuando lo ideal es que los personajes nos sean entrañables de inmediato. Familiares. Ni más ni menos.

Así sucede que, uno de los fenómenos más interesantes de observar sea cuando una historia es lo suficientemente buena como para modificar al arquetipo. Cuando nos lleva al límite de perdonarle al héroe decenas de asesinatos brutales por honorable venganza o; cuando queremos que el villano sea exitoso y que además tenga buenos amigos y una amante menos monstruosa. 

 

Yo quise a Gon antes que a Hunter X Hunter. Todo por no poder superar el prejuicio erróneo que me inventé acerca de la trama (creí que era de cazadores mágicos o algo así), y sin embargo, Gon -el personaje principal en Hunter X Hunter- fue mi amor a primera vista. Los primeros capítulos me pareció que él era el estereotipo perfecto (sí, perfecto) del niño de corazón puro, con muchísimo potencial y determinación por delante. Era perfecto porque era creíble. Su bondad interactuaba airosa en escenarios complejos, me mostraba moralejas y enseñanzas sencillas pero bonitas. Capítulos más adelante -lógica inseparable a las buenas series-, la trama fue complicándose hasta enfrentar a Gon con situaciones tan problemáticas y tan dolorosas que ningún otro personaje “similar” que haya visto en mi vida habría podido superar con el encanto sobrado con el que Gon lo hizo.

Es un grave error pensar que Gon nada más sabe ser sincero y que siempre gravita el planeta de las buenas intenciones. No, Gon cambia. Cada experiencia le enseña algo nuevo, su personalidad evoluciona, su identidad se adapta. Gon no puede ser subestimado ni por sus enemigos ni por el espectador porque, ese chiquillo de doce años, es un gran seductor.

Un seductor al grado de confundir al público respecto al arquetipo al que pertenece. ¡Es tan hermoso! En realidad se trata del arquetipo vacío de arquetipo. Gon puede ser cualquiera. Y aún así, hay algo en él que alimenta mi alma de un dulce optimismo (la fórmula infalible del “todo va a estar bien”) que deleita cada uno de mis sábados (la serie aún está en transmisión).



La verdad es que Hunter X Hunter es una serie vieja. En 1999 fue producida por Nippon Animation y la historia finalizó en el capítulo 62. Yo no vi este anime (bueno, lo intenté cuando alcancé la transmisión del nuevo Hunter X Hunter y quería ver más, pero me contuve: el remake me pareció mucho mejor y no quise arruinarlo con algún spoiler del anterior; preferí esperar, básicamente, se trata de la misma historia). Fue hasta el año pasado que la casa productora Madhouse estrenó una nueva adaptación, Hunter x Hunter 2011. A la fecha, vamos en el capítulo 49.

Hace rato dije que quise a Gon antes que a Hunter X Hunter. Espero no haber provocado un malentendido con esa frase. El argumento de Hunter X Hunter es una cacería de proporciones grandiosas en la que el choque de fuerzas o la persecución de una presa son el pretexto constante para un guión congruente, sólido, entretenido e inteligente. Kurapika, Hisoka, Killua, Senritsu, Tonpa, Ubogin… el diseño de los personajes, por general, no suele ser menos que brillante.


 
No quiero decir que este es mi anime favorito, es injusto. Pero dejémoslo en que tiene a mi personaje preferido. Esa figura arquetípica y familiar que representa lo que uno  hubiera querido ser. La ficción que encarna un ideal.

domingo, 23 de septiembre de 2012

De amores no correspondidos, miel y tréboles


“Un día, montando la bicicleta verde que solía usar siempre, pensé: ¿Qué tan lejos puedo llegar sin mirar atrás?”



Así comienza Honey and Clover, con el viaje que todos tenemos que emprender hacia la vida adulta, ese recorrido en el que no podemos darnos el lujo de mirar atrás. Éste es un anime que aborda situaciones tan cotidianas que nos roban el corazón;  una historia llena de dulzura y simbolismos (no es gratuito el título: Miel y trébol) donde los personajes cuentan con una humanidad tal que sólo podemos sino sentir empatía por ellos.

Este anime, creado por Chika Umino, cuenta las historias de Yuta Takemoto, Takumi Mayama y Shinobu Morita, tres estudiantes de arte en una universidad de Tokio que luchan por salir adelante.  Ahí conocen a Hagumi Hanamoto, una joven de 18 años con apariencia de niña y un desbordante talento; y a Ayumi Yamada, una chica impulsiva, hermosa y experta en cerámica.



Es así que la trama nos irá llevando a conocer la vida estudiantil de estos cinco personajes: sus problemas económicos, sus sueños para el futuro, sus crisis existenciales, sus vicisitudes dentro de la universidad, sus relaciones de amistad, pero sobre todo, sus amoríos.

Y es ahí donde Honey and Clover encuentra una de sus principales fortalezas, en la manera tan realista en que aborda las relaciones amorosas. No pretende mostrar amores tormentosos, híper dramáticos y apasionados; sino que muestra el amor natural que surge entre dos personas debido a la cotidianeidad, que se forja en base a la admiración y la convivencia.  Si bien en un primer momento, Takemoto (quien es la voz narrativa de la historia) siente amor a primera vista por Hagumi, es mediante la convivencia y la amistad que él logra darse cuenta de que está verdaderamente enamorado de ella. 

La historia se enfocará entonces a mostrarnos las relaciones de amor y amistad que surgen entre estos cinco; y aunque en apariencia la trama parece no dirigirse hacía ningún lado, uno pronto cae en cuenta que está viendo a los personajes desarrollarse, madurar y convertirse en adultos. Y ese es precisamente el sentido de este anime, mostrarnos el difícil acto de madurar, con todo lo que conlleva, incluidas las caídas, las lágrimas, los desencuentros y los fracasos.



Pero si algo caracteriza a Honey and Clover son los amores no correspondidos, como lo mencioné antes, Takemoto ama a Hagumi pero ésta empieza a darse cuenta de que está enamorada de Morita. A su vez, Yamada está enamorada de Mayama pero esté tiene una relación con su jefa años mayor que él.  Estos triángulos amorosos, esta lista de amores no correspondidos es lo que le pone sabor (y lágrimas) a la historia; pues la manera en la que afrontan el hecho que la persona que aman no los ame, el darse cuenta de que no están destinados a estar juntos, el afrontar esa situación de una manera madura siempre poniendo en alto la amistad, hace que uno se sienta identificado con estas situaciones tan reales.

Es entonces que uno empieza a encontrar significado en los amores no correspondidos de estos personajes, más allá del drama que pueden generar; nos muestran al amor como acto de superación e incluso de liberación. Es el sentido más puro del amor, el que encuentran sólo aquellos que dan sin pedir nada a cambio, aquellos que sabiendo que la batalla está perdida no dudan en pelear.



“¿Hay algún significado para el amor no correspondido o es algo que desaparecerá de la misma forma que algo que nunca existió? Ahora lo sé, tiene un significado, tenía un significado, justo aquí, pues me alegra tanto haberme enamorado de ti”  en palabras de Takemoto.

Honey and clover es un anime en el que no pasa mucho, pero cuenta con una narración tan hermosa, y un gran equilibrio entre humor y drama, que no se puede dejar de ver hasta el final. Sin duda es de esos animes que dejan un buen sabor de boca, como la miel.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Arakawa under the gender bender


“Arakawa under the brigde” es un anime del que se puede discutir horas y horas y además, reírse. El sinsentido-sentido común es uno de sus ejes centrales, si es que podemos ver a la serie como algo estructurado. Es un anime que cuestiona muchas cosas. Una de mis favoritas es la visión capitalista de cómo nos vemos: somos una profesión, una serie de pertenencias, pero debajo del puente de Arakawa se esconde un mundo donde las reglas son distintas.

De todas las cosas que este ejercicio filosófico (sí, pienso que llega a ese nivel) de cuestionarnos quiénes somos en relación a los otros y a nosotros mismos, me voy a centrar en el cuestionamiento de los roles de género.

Se le dice “gender bender” a quién transgrede los límites de los roles de género, es decir lo que es considerado socialmente como lo que debe hacer un hombre y una mujer en el mundo heteronormativo que vivimos. Esta serie lo hace mil veces, pues como cuestiona lo establecido, cuestionar los roles de género le queda muy bien. Lo vemos con las diferentes parejas a lo largo de la historia, pero sobre todo con Ric y Nino, con “Sister” y “María”  por mencionar dos ejemplos que a mí se me hacen adorables.

No es nuevo que los animes nos presenten roles diferentes alos establecidos o cuestionen las identidades de “hombre” y “mujer”. Y no, no estoy hablando de homosexualidad o bisexualidad, como orientación sexual, sino un cuestionamiento desde el mismo género (ver por ejemplo Ranma 1/2 ). Lo interesante es que aquí no se trata de alguien que por alguna cuestión mágica o de “situaciones” tiene que actuar diferente. Aquí actúan diferente… porque nosotros tenemos marcos de lógica que nos hacen ver que ellos son raros, aunque ellos no se consideran a sí mismos como raros.
Nino y Ric

Empecemos con Ric y Nino, los protagonistas de la serie. Una niña rubia, muy normal, a primera vista. Pero dice venir de Venus (okey, eso no es muy no-heteronormativo). Pero a lo largo de la construcción de su relación de “lovers” con Ric (quién le debe la vida a Nino y es un obcecado burócrata oficinista rico que no puede deberle nada a nadie, mucho menos la vida). Así empiezan a construir una relación donde hay reglas… pero raras. Desde el inicio, la relación está construida no en la veracidad y la confianza del otro, sino en lo contrario. Ni Ric cree que viene de Venus y Nino no entiende la mitad de lo que dice Ric. Pero a Nino se le hace que un enamorado le viene bien y hace cosas que “ha observado” hacen los “amantes”.  Esta discusión entre lo que ella ha aprendido es “sentido común” de la tierra frente a su ingenuidad venusina, es lo que hace que la relación sea bastante interesante, y sobre todo divertida.

"Sister" y María
"Jesús, eres tan frágil"
Por otro lado “Sister” es un exespía internacional que no sabemos por qué se viste y actúa como una hermana eclesiástica y además tiene su propia iglesia, la cual tiene otra serie de reglas… extrañas. Está perdidamente enamorado de “María”, una mujer aparentemente muy normal para lo que consideramos la serie, hasta que vemos que es ¿mala?, digamos que le encanta hacer sufrir a la gente. Mucho. Tienen una relación abierta de amor-odio. Pero en general, son adorables. La tensión de “Sister” de aparentar que María no le causa daño y estar ahí para ella, es muy bonita. De entrada “Sister” es un personaje lleno de contradicciones: es un hombre muy fuerte y musculoso, con heridas de guerra que se viste de una autoridad eclesiástica y se doblega por completo frente a María (que si analizamos, da pie a pensar que no es casual que se llame de esa manera).

A lo largo de la historia podemos ir observando relaciones entre las personas que cuestionan los roles de géneros, las jerarquías sociales, incluyendo además, la edad. Los roles de los niños son bastantes distantes a lo común que se considera es un niño (alguien a quién proteger, indefensos), los tres niños (los gemelos y Stella) son también ejemplos de cuestionamientos de lo que significa ser niño.

 

La serie se adaptó del manga que aún continúa en publicación de Hikaru Nakamura, y fue dirigida por Shinbo Akiyuki en el 2010, quién después en el 2011 nos traería la especial Madoka Magical Girl. La animación es impresionante, porque el río es un personaje más y tiene una gran presencia en toda la historia; esto se nota en el trabajo artístico sobre el agua y el viento en los dibujos. Sólo por esto sería un “must”, si a eso le añadimos la historia desestructurada desafiante, debe ser vista en su primera temporada. La segunda temporada es sólo para fanáticos, sólo nos complace con ciertas relaciones entre los personajes y tener mucho pero mucho fan service.

Por cierto, David me dijo una vez que tiene uno de los openings más bonitos, se los dejo:



Postdata: hay un “Live Action” que no me he atrevido a ver, quizás porque Nino es uno de mis personajes favoritos y no sé si pueda verla ser interpretada por una mujer de verdad.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Un villano que no convence

Decidí darle una oportunidad a Fate/Zero aunque su premisa no me pareció muy atractiva. Siete magos, en calidad de Maestros, invocan a siete Espíritus Heroicos como Sirvientes para hacerse la guerra y quien resulte victorioso obtendrá el Santo Grial, el artefacto omnipotente capaz de cumplir cualquier deseo.




El deseo vuelve a hacerse presente en un trabajo de Gen Urobuchi (Puella Magi Madoka Magica). Su abordaje no es muy diferente al de sus guerreras mágicas aunque en su línea narrativa no le da el mismo peso. No se ocupa de éste sino hasta el final e insiste en concebirlo como determinista y traicionero.

Los trece episodios que conforman la primera temporada son, prácticamente, introductorios. Se concentran en plantear aspectos de la personalidad y circunstancias de los Maestros y sus Sirvientes. A partir de la segunda temporada, de doce capítulos, los eventos se desencadenan con mucho mejor ritmo. Se conciertan alianzas, se revelan secretos, se manifiestan sentimientos. Los protagonistas entran en conflicto. Pero hay una razón por la que no termina de funcionar: su antagonista.

[Aquí empiezan los spoilers]

Decía Walt Disney que no puede haber un gran héroe sin un gran villano y este anime adolece de él. Hablo de Kirei Kotomine. Durante la primera temporada, Kirei es subordinado de Tokiomi Tohsaka, otro contendiente de la Guerra del Santo Grial. Ambos invocan a sus Sirvientes (Assassin y Archer, respectivamente) y conspiran para lograr que Tokiomi resulte vencedor.

Kirei, sin deseo manifiesto de conseguir el Grial y sí un profundo respeto y admiración a Tokiomi, sigue sus instrucciones con diligencia. Parece un personaje plano, pero eso es justamente lo que le envuelve en un hálito de misterio. Nada lo estimula, se presume a sí mismo como un cascarón hueco. El único aspecto de su conducta que sobresale, aunque nunca es suficientemente explicado, es su obsesión por descubrir quién es Kiritsugu Emiya, protagonista y Maestro de Saber, y cuál es su papel en esta Guerra.



 Kirei y Kiritsugu 

En la primera mitad, el personaje de Kirei es bastante discreto y le dedican mucho menos tiempo que a otros. Es lógico, si lo que se desea es tomar a la audiencia por sorpresa. Unas pocas insinuaciones son suficientes para dejar en claro que Kirei cobrará más importancia en el futuro sin la necesidad de quemarlo en un momento inocuo.

Recién entrando a la segunda temporada y habiendo perdido a su Sirviente, Kirei, instigado por Archer, comienza a actuar con independencia de Tokiomi y hace algunas cosas que él mismo, en principio, no se explica. Su personaje va cobrando preponderancia pero, en realidad, nunca terminé de entender de qué se trató. Sus incertidumbres, que al interior del personaje son indispensables para darle profundidad, se vuelven extensivas al espectador que tampoco comprende la razón de su conducta, los motivos detrás de su resolución. No es sólo la búsqueda del placer, tema favorito de Archer o percibirse como un cascarón hueco; hay un gran odio y sed de destrucción que sólo se explican en un personaje terriblemente perturbado. Pero esto es sólo especulación porque la serie no nos da más datos. Sólo parece ser, aunque sin su profundidad; como el Joker de Christopher Nolan, alguien que quiere ver al mundo arder.

Pese a la inconsistencia de su antagonista, Fate/Zero tiene elementos muy rescatables. Fuera de Archer (que es, probablemente, el personaje más plano de todos) y Kirei, otros participantes de la Guerra del Santo Grial son interesantes y entrañables. La animación es excelente y la música, a cargo de Yuki Kajiura (Puella Magi Madoka Magica) acompaña la historia espléndidamente. 

Fate/Zero transmitió su primera temporada de octubre a diciembre de 2011 y la segunda, de abril a junio de 2012. Es precuela de Fate/Stay Night, que se transmitió durante el primer semestre de 2006.





Saber, Sirviente de Kiritsugu




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...